
Sheinbaum reitera llamado a la UNAM para abrir más lugares a Licenciatura
agosto 19, 2026
Carlos Guzmán | Corresponsal CDMX.- La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que el Gobierno de México prepara un nuevo esquema para ampliar las oportunidades de acceso a la educación superior para los jóvenes que no fueron admitidos en la UNAM y otras universidades públicas, mediante la identificación de lugares disponibles y la ampliación de instituciones como las universidades Rosario Castellanos y Benito Juárez.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum adelantó que la Secretaría de Educación Pública trabaja con las universidades públicas de la zona centro del país para conocer cuántos espacios quedaron disponibles y en qué licenciaturas, con el propósito de ofrecer alternativas a quienes no obtuvieron un lugar en los procesos de admisión.
La mandataria señaló que el planteamiento será presentado formalmente el próximo lunes y permitirá que los jóvenes conozcan qué carreras todavía cuentan con espacios disponibles para continuar sus estudios. También se contempla ampliar la oferta de las universidades Rosario Castellanos y Benito Juárez en el centro del país.
Sheinbaum sostuvo que el problema no debe abordarse como un fracaso individual de los estudiantes, sino como una consecuencia de la falta de espacios suficientes en las instituciones públicas de educación superior.
“Lo peor que puedes decirle a un joven es que es rechazado”, afirmó, al recordar que durante décadas se utilizó el término “ninis” o “rechazados” para referirse a quienes no lograban ingresar a una universidad.
En ese sentido, consideró necesario cambiar la lógica de los procesos de admisión y aumentar la capacidad de las universidades públicas. Incluso planteó que la UNAM, respetando su autonomía, debería abrir más espacios para los jóvenes mediante una revisión de sus recursos y prioridades presupuestales.
“Hay que ir abriendo espacios”, señaló, al subrayar que cada universidad autónoma puede determinar sus mecanismos de ingreso, pero debe existir una mayor oferta educativa.
La presidenta puso como ejemplo el modelo de la Universidad Rosario Castellanos, donde los aspirantes realizan un curso propedéutico y, si no lo acreditan, tienen la posibilidad de volver a presentarlo hasta conseguir el ingreso.
También mencionó a la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), cuyo mecanismo contempla el sorteo de lugares.
Sheinbaum explicó que, cuando no exista capacidad presencial suficiente, también se recurrirá a esquemas semipresenciales, con algunos días de asistencia a las aulas y otros de estudio desde casa.
La estrategia forma parte de una política más amplia para ampliar la matrícula educativa. La presidenta recordó que su administración originalmente se propuso crear 45 mil nuevos espacios para educación media superior, pero ya alcanzó 200 mil y busca llegar a 400 mil lugares mediante la incorporación de modalidades semipresenciales.
La mandataria también defendió el nuevo modelo de ingreso a bachillerato “Mi Derecho, Mi Lugar”, que sustituyó el examen del COMIPEMS para la mayoría de las instituciones públicas de educación media superior. Explicó que actualmente solo la UNAM y el IPN mantienen mecanismos propios de admisión.
De acuerdo con Sheinbaum, el nuevo esquema permitió que cerca de 95 por ciento de los jóvenes ingresara a alguna de sus primeras tres opciones y casi 80 por ciento obtuviera su primera elección, frente a un sistema anterior en el que algunos estudiantes eran asignados hasta su opción número 15.
La presidenta rechazó además la idea de que los jóvenes necesariamente quieran ingresar únicamente a la UNAM o al IPN. Argumentó que el objetivo debe ser garantizar que todas las preparatorias tengan calidad y estén vinculadas con instituciones de educación superior.
“Pasaste tercero de secundaria, tienes una calificación aprobatoria de tercero de secundaria, debes entrar a la preparatoria”, afirmó.
Sheinbaum sostuvo que su administración busca revertir décadas de falta de inversión en infraestructura educativa y ampliar las opciones para que ningún joven que quiera estudiar quede fuera por falta de espacios.
La apuesta, dijo, es pasar de un modelo que etiqueta a los estudiantes como “rechazados” a uno en el que el Estado tenga la responsabilidad de generar suficientes alternativas para garantizar efectivamente el derecho a la educación superior.











