Tiempo de México y Brasil

octubre 29, 2026
Marco Aurelio Martínez
La elección del pasado domingo en Brasil proporciona un escenario alentador para los gobiernos progresistas del mundo, a partir de la victoria de Lula en este país sudamericano de casi 220 millones habitantes.
Luiz Inacio Lula Da Silva inicialmente se enfrentó a un creciente descontento popular orquestado por la derecha mundial encabezada por Donald Trump y sus rémoras oligarcas quienes alentaron toda serie de descalificaciones al candidato del Partido de los Trabajadores.
No obstante al percibir una cruzada permanente en contra, diversas figuras del medio artístico global salieron en apoyo de Lula Da Silva, como Roger Waters, Guillermo del Toro, Madonna, Javier Bardem, Juliette Binoche, Pedro Almodóvar, Gael García Bernal, entre otros.
Durante las últimas semanas previas a la elección se recrudeció la campaña de odio y animadversión en contra de Lula en redes sociales y por un séquito de seudocomunicadorxs al servicio de la derecha que utilizaron la mentira como sistema, la calumnia como estrategia y la manipulación de la verdad como parte de un mecanismo de persuasión que una vez más demostró que no funciona; emplearon sistemáticamente la política del desgaste, que culminó con una abrumadora derrota para la ultraderecha y su vasto grupo de inoperantes “analistas políticos” dominadxs por su ira, por su coraje, que golpean un día y al otro también con lenguaje soez y de mezquindad, que anteponen su víscera a la razón y evidencia, y que son tan básicxs en sus dizque análisis que no le atinan a nada, que una cosa son sus deseos y anhelos y otra muy distinta la realidad político-social; embriagadxs de júbilo vaticinaron la victoria contundente de Bolsonaro. De ahí su frustración permanente.
El equipo de Lula respondió con una red de apoyo de diez millones de personas que por medio de Whats Up movilizaron a lxs indecisxs y a quienes se habían desencantado por las lesivas propuestas de Bolsonaro, alertando lo mucho que estaba en juego en esta elección. Una vez derrotado, este último huyó con destino a Estados Unidos evitando correr la misma surte que su padre, quien se encuentra en prisión por el intento golpista contra de Lula en 2023.
Brasil y México tienen muchas semejanzas históricas, han transitado por episodios similares, y en el presente prevalece la legítima aspiración de consolidar gobiernos de y para el pueblo; ambxs mandatarixs se perfilan como la dupla de gobernantes humanistas, ocupados en expulsar de la pobreza a cada vez más personas en sus países; dentro de poco tiempo serán íconos mundiales en la lucha por aspirar a una equitativa distribución de la riqueza.
Un obrero metalúrgico y una científica humanista representan el crisol de la esperanza para millones de personas, el fresco viento continental que trae armonía y bienestar colectivo, la idea primigenia de la izquierda, de luchar para combatir la desigualdad social.
Sheinbaum-Lula, es tiempo de ilusión.











