Nuevo derrame petrolero en el Golfo de México; contaminación podría llegar a costas veracruzanas
septiembre 18, 2026
Juan David Castilla/Xalapa. La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México expresó su preocupación ante la detección de un nuevo derrame petrolero reportado el pasado 10 de septiembre por el Observatorio Permanente del Golfo de México. El incidente se originó en instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex), ubicadas a 46 millas náuticas al norte de la ciudad de Campeche, en las inmediaciones del complejo Balam, abarcando una extensión inicial de 12.7 kilómetros.
Aunque la fuga aún no impacta directamente en la franja costera, ambientalistas advierten que la ubicación geográfica y la presencia de los primeros eventos de «norte» podrían desplazar el hidrocarburo hacia las costas de Tabasco y Veracruz si la contención no resulta efectiva a tiempo.
Pese a que Pemex emitió un comunicado el 15 de septiembre informando sobre la instalación de una envolvente metálica especializada y descartando riesgos inmediatos para la población costera, la red ambientalista denunció que la empresa omitió detallar el tipo y volumen de petróleo vertido durante los cinco días que permaneció activo el derrame, así como las evaluaciones de impacto socioecológico y los planes de remediación.
Las agrupaciones reconocieron como un avance la consolidación del Observatorio Permanente para transparentar estos eventos, pero enfatizaron que el caso evidencia los riesgos sistemáticos e inaceptables que la industria petrolera impone a los ecosistemas marinos y a las comunidades pesqueras, indígenas y afrodescendientes del Golfo de México.
Este hecho representa el segundo siniestro de gran magnitud registrado en la región en lo que va del año 2026. Otro ocurrió el pasado 14 de febrero en el complejo Abkatun-Cantarell, extendiéndose por mil 100 kilómetros de costa y dejando afectaciones económicas y ambientales en Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.
Según la organización, las secuelas de dicho desastre no han sido atendidas con eficacia, pues entre mayo y agosto se identificó la presencia continua de residuos en al menos 12 playas, sumado a la entrega insuficiente e inequitativa de apoyos económicos a los sectores golpeados.
El ecosistema en riesgo interconecta más de 125 arrecifes a lo largo de 650 kilómetros, desde Tamiahua, Veracruz, hasta Paraíso, Tabasco, albergando más del 25 por ciento de las especies marinas de la zona y sirviendo de sustento para pueblos originarios como los Totonacas y Nahuas,
Ante este panorama, más de 20 organizaciones —entre ellas Greenpeace México, el Centro de Derechos Humanos Bety Cariño, la Red de Campamentos Tortugueros y diversas cooperativas pesqueras— exigieron a Pemex y a las autoridades federales transparentar la causa y cantidad de crudo derramado, realizar estudios exhaustivos en agua y sedimentos, y crear de inmediato una mesa de trabajo para coordinar la restauración ambiental con los sectores afectados.
Los ambientalistas hicieron un llamado a auditar y clausurar la infraestructura petrolera obsoleta y frenar la expansión de esta industria para avanzar hacia una transición energética justa que proteja al Golfo de México.











