
Inflación e inicio del ciclo escolar asfixian economía de familias y universitarios en Veracruz
agosto 19, 2026
Juan David Castilla
El inicio del nuevo ciclo escolar representa un complejo escenario económico para las familias veracruzanas y la comunidad universitaria, debido al impacto persistente de la inflación en los insumos educativos y la canasta básica, advirtió el especialista en administración José Armando Bonilla Domínguez.
El experto señaló que, aunque los indicadores del Banco de México reflejan una desaceleración en la tasa inflacionaria, al pasar de un 4.59 por ciento en marzo a un 3.94 por ciento en mayo, este ajuste no se traduce en un alivio real para la economía de los hogares, toda vez que los precios de los productos no han regresado a sus niveles previos y los ingresos de las familias permanecen estancados.
Bonilla Domínguez explicó que la carga financiera va más allá del pago de inscripciones, pues contempla rubros conexos como el transporte, la alimentación y la compra de útiles escolares.
La situación se vuelve más crítica para los estudiantes foráneos que se trasladan a la capital del estado, Xalapa, y deben costear además renta de vivienda, servicios públicos y gastos de manutención cotidiana.
El especialista advirtió que la inestabilidad en los mercados internacionales y la presión en el costo de los energéticos, derivada de conflictos geopolíticos globales, mantendrán la volatilidad en la inflación, lo que podria incidir de manera directa en un incremento en los índices de deserción escolar si no se toman medidas preventivas en la economía del hogar.
Ante este panorama, el administrador enfatizó la urgencia de implementar una planeación financiera estratégica.
Recomendó categorizar de manera estricta los ingresos quincenales o mensuales en tres pilares fundamentales: la prioridad absoluta a los gastos fijos como vivienda, transporte y alimentos; la regulación contundente de los gastos variables para recortar consumos prescindibles o de esparcimiento; y la asignación sistemática de una fracción del ingreso destinada al ahorro para hacer frente a cualquier imprevisto.











