Sheinbaum rechaza que exista corrupción en estructuras de Morena

mayo 4, 2026

Carlos Guzmán | Corresponsal CDMX.- La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que exista corrupción estructural en Morena, defendió los mecanismos internos para depurar candidaturas y enmarcó los recientes señalamientos —incluida la solicitud de Estados Unidos para detener con fines de extradición a 10 mexicanos, entre ellos Rubén Rocha Moya— como parte de una “campaña” política y mediática contra su gobierno.

En respuesta a cuestionamientos sobre el primer discurso de Ariadna Montiel como nueva dirigente nacional de Morena —donde advirtió que no se tolerará corrupción ni siquiera en aspirantes punteros en encuestas—, la mandataria sostuvo que su administración y el movimiento que encabeza mantienen una política clara: “no protegemos a nadie”.

Sheinbaum respaldó el mensaje interno del partido y lo conectó con la actuación institucional del gobierno.

Subrayó que, ante cualquier señalamiento, se procede conforme a la ley y con intervención de instancias como la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Relaciones Exteriores, particularmente en casos con implicaciones internacionales como el de Sinaloa.

La presidenta explicó que la solicitud del Departamento de Justicia de Estados Unidos para la detención provisional de 10 ciudadanos mexicanos —entre ellos un gobernador con licencia, un alcalde y un senador— se encuentra en revisión, a fin de determinar si existen elementos que acrediten la urgencia de la medida.

Vinculó este episodio con otro ocurrido en Chihuahua, donde la participación de agentes estadounidenses en un operativo local encendió alertas sobre una posible violación a la soberanía nacional.

Ambos casos, dijo, fueron utilizados por adversarios políticos y algunos medios para instalar la narrativa de supuestos vínculos del gobierno con el narcotráfico.

“Se viene una campaña… de la derecha mexicana e internacional”, acusó.

Lejos de reconocer un problema interno, Sheinbaum reinterpretó el énfasis anticorrupción de la nueva dirigencia de Morena como una fortaleza del movimiento, no como evidencia de irregularidades.

Recalcó que cualquier persona —sin importar su partido— que incurra en actos ilícitos debe ser investigada y sancionada.

En ese sentido, destacó detenciones de funcionarios, incluidos alcaldes de distintos partidos, como prueba de que no hay encubrimiento.

También mencionó operativos contra redes criminales y la entrega de objetivos prioritarios a Estados Unidos.

Para contrarrestar los señalamientos, la presidenta apostó por una narrativa basada en resultados económicos y sociales.

Aseguró que el incremento en la recaudación —sin aumento de impuestos—, el financiamiento de programas sociales y la reducción de la pobreza son consecuencia directa de un manejo honesto de los recursos.

“¿Cómo se explica que hoy haya más recaudación y más programas sociales? Porque hay honestidad”, sostuvo.

Añadió que, de no haberse combatido la corrupción del pasado, no sería posible destinar recursos directos a la población ni sostener los niveles actuales de inversión social.

Sheinbaum también defendió la estrategia de seguridad al señalar una reducción del 44% en homicidios y una “ruptura” con el modelo anterior.

Afirmó que indicadores como salario mínimo, recaudación y seguridad muestran un cambio estructural desde la llegada de la llamada Cuarta Transformación.

En la parte final de su intervención, la mandataria fijó la línea política de su gobierno y del partido: defensa de la soberanía, combate a la corrupción y apego a los principios de “no robar, no mentir y no traicionar”.

Sostuvo que la nueva dirigencia de Morena deberá mantener ese rumbo, tal como —dijo— lo hizo su antecesora, Luisa María Alcalde, a quien reconoció por su papel en la explicación de los procesos de extradición.