La paradoja industrial: más fábricas menos trabajadores

febrero 3, 2026

México está expandiendo su capacidad industrial y atrayendo inversión, pero en varias regiones, el crecimiento se topa con una limitante: la movilidad. Mientras la producción manufacturera avanza, el empleo no escala al mismo ritmo y la razón no está en el salario, sino en algo más básico como llegar al trabajo.

La industria manufacturera en México está creciendo, pero lo hace de forma dispareja. De acuerdo con la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del INEGI, en octubre de 2025 el volumen físico de la producción aumentó 0.3%, respecto al mes previo y 0.7% a tasa anual. En ese mismo periodo, sin embargo, el personal ocupado en el sector cayó 0.1% mensual y 2.5% anual. De modo que, la capacidad de producir avanza más rápido que la de sostener la operación con personal disponible.

“La industria avanza, las plantas se expanden y los parques industriales se construyen, pero poder cubrir la mano de obra no es sencillo”, afirma Rodrigo Martínez, CEO de Kolors, empresa de tecnología enfocada en movilidad que redefine el transporte de personal en México.

Esta brecha ocurre cuando el país se prepara para una nueva expansión industrial. La Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP) estima que entre 2026 y 2030 podrían desarrollarse alrededor de 100 nuevos parques industriales, lo que generaría cientos de miles de empleos.

Mientras la infraestructura productiva y la inversión crecen, el mercado laboral empieza a tensarse por límites operativos que ya frenan la ejecución. En algunos centros de distribución, fábricas y complejos manufactureros, el problema no es retener al talento, sino que la gente pueda llegar. Cuando el transporte público es limitado o inexistente, el mercado laboral se encoge por logística, aunque haya vacantes y ganas de trabajar.

De acuerdo con el directivo, “la movilidad es parte del sistema operativo de las plantas. Cuando el transporte falla, aparecen turnos incompletos, ausencias recurrentes, impuntualidad estructural y rotación acelerada. Y en un contexto de alta presión productiva, ese desgaste se traduce directo en costos y en riesgo para la continuidad”.

Norte y Bajío: crece la industria, pero no las rutas

Hay estados donde la demanda de transporte para colaboradores se incrementa por el crecimiento de parques industriales, sobre todo en la región Norte —Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila y Durango— y el Bajío —Zacatecas, San Luis Potosí, Aguascalientes y Querétaro—, pero la oferta de movilidad sigue siendo insuficiente. Por eso, ya no basta con hablar de inversión, también hay que hablar de movilidad.

“Esto no se resuelve solo con más infraestructura pública. La diferencia la harán las empresas que traten la movilidad laboral como una parte crítica de su operación. Cuando se optimizan rutas, se ajustan horarios y se usan datos para anticipar la asistencia, se reducen tiempos muertos, mejora la cobertura de turnos y se sostiene la continuidad productiva”, concluye el CEO de Kolors.