Aprender un nuevo idioma fortalece la memoria y activa procesos clave del cerebro

febrero 10, 2026

Aprender un nuevo idioma desarrolla en el cerebro nuevas conexiones neuronales, por el uso constante de los procesos cognitivos básicos (percepción, memoria, atención y emoción). Según proyecciones de Universum y UNAM Global, este fenómeno no solo expande nuestras capacidades de comunicación, sino que transforma físicamente nuestra estructura cerebral, optimizando la manera en que procesamos la realidad y fortaleciendo las operaciones mentales que nos permiten registrar y recuperar información de forma eficiente.

La neuroplasticidad permite que nuestro sistema nervioso cambie su funcionamiento interno constantemente

El estudio de una lengua extranjera activa la neuroplasticidad, que se define como la “capacidad del sistema nervioso para cambiar su estructura y funcionamiento a lo largo de la vida”. Gracias a este mecanismo, el cerebro no se mantiene estático, sino que se moldea ante los nuevos retos lingüísticos, permitiendo que el aprendizaje de vocabularios y gramáticas desconocidas genere modificaciones anatómicas reales que benefician la salud mental a largo plazo.

Esta flexibilidad neuronal es el resultado de un entrenamiento constante de los procesos cognitivos básicos. Al aprender, el cerebro se ve obligado a gestionar la percepción de sonidos nuevos y a mantener una atención dividida, lo que a su vez estimula la memoria de trabajo. El resultado es un sistema nervioso más resiliente y capaz de adaptarse a entornos complejos con mayor agilidad.

Las áreas de Broca y Wernicke coordinan la producción y comprensión del habla

El proceso del lenguaje se concentra principalmente en dos regiones críticas localizadas en el hemisferio izquierdo. El área de Broca, situada en el lóbulo frontal, es “el responsable de la producción y articulación del habla”, mientras que el área de Wernicke, ubicada en el lóbulo temporal, está directamente “conectado al desarrollo y la comprensión del lenguaje”, formando una red de comunicación interna sumamente sofisticada.

Cuando estas zonas trabajan en conjunto, permiten que los sentidos reciban información externa para ser procesada y almacenada. La ciencia confirma que, al hablar una segunda lengua, estas áreas se fortalecen y establecen vínculos más profundos, demostrando que el bilingüismo es una de las mejores herramientas para potenciar el desarrollo cerebral y mantener las funciones ejecutivas en un nivel óptimo durante toda la vida.