Restauración de flujos hídricos en Veracruz, clave para garantizar 30% de productividad pesquera

abril 28, 2026

Juan David Castilla/Xalapa. En el estado de Veracruz, donde los sistemas de manglares y humedales costeros representan uno de los activos biológicos más importantes del Golfo de México, la conectividad hidrológica representa un factor determinante para la economía de miles de familias, revela la Red de Viveros de Biodiversidad.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y la Convención Ramsar, los humedales que mantienen procesos ecológicos activos pueden aportar entre el 20 y el 30 por ciento de la productividad pesquera en las zonas costeras.

Los especialistas señalan que la salud de los canales y lagunas no es solo un tema de conservación ambiental, sino un motor directo de seguridad alimentaria y estabilidad económica para las comunidades pesqueras de la entidad, desde el sistema lagunar de Alvarado hasta la zona de Tamiahua.

A su juicio, el funcionamiento de estos ecosistemas depende de un dinamismo constante, el agua que circula mediante mareas y escurrimientos naturales es la encargada de transportar nutrientes y mantener la oxigenación necesaria para especies clave como el camarón, el robalo y la jaiba.

Sin embargo, indican, en diversas regiones de Veracruz, este flujo vital se encuentra interrumpido por procesos de azolve, acumulación de sedimentos y material vegetal conocido como «palizada».

Enfatizan que, cuando la conectividad se rompe, el sistema comienza a degradarse aceleradamente, transformando áreas que antes eran refugio y crianza de especies en zonas estancadas con baja capacidad de soporte para la vida marina, lo que impacta directamente en las tasas de captura anual de los pescadores locales.

Ante este panorama en 2026, mencionan que las acciones de desazolve y rehabilitación de canales han dejado de verse como simples tareas de mantenimiento para ser reconocidas como intervenciones estratégicas de restauración.

Destacan que al recuperar la circulación del agua, se reactiva el transporte de materia orgánica y se restablecen las condiciones físico-químicas que permiten la regeneración natural del sistema.

Diversos organismos técnicos han documentado que la rehabilitación hidrológica es la estrategia más efectiva para recuperar humedales degradados en la entidad.