RECORDANDO A CUATRO MAESTROS DE LA CARICATURA NACIONAL

octubre 9, 2026

El Tlacuilo.- El 7 de octubre se “celebró” en México el Día de las y los Caricaturistas, Historietistas y Dibujantes; además, nuestro país este 2026 conmemora los 200 años de la caricatura. Así que el escenario está puesto para hablar de mi gremio.

Es el momento ideal para recordar, sobre todo, a los maestros de la caricatura que hemos visto partir en los últimos años. Corresponde, pues, hacer un bosquejo de homenaje a su legado profesional.

UN HONOR SER PARTE DE LA HISTORIA DE LA SMC

Permítame hacer un apunte para contextualizar el tema. De 2014 a 2017 fui presidente nacional de la Sociedad Mexicana de Caricaturistas (SMC), representando al gremio veracruzano. Es decir, cualquiera de nosotros pudo haber sido, pero gracias a la hermandad que nos unía en aquel momento, los caricaturistas de Veracruz decidieron que fuera El Tlacuilo quien los representara en unas elecciones que, por cierto, ganamos holgadamente.

Aquel triunfo significó la llegada al cargo del único presidente nacional de la SMC que ha radicado fuera de la Ciudad de México y que, además, no nació en la capital del país.

Esos cuatro años me permitieron conocer más a fondo a varios íconos de la caricatura mexicana que hoy ya no están entre nosotros. De ellos he elegido a cuatro, a quienes recordaré con mucho respeto, procurando que estas líneas sean un modesto homenaje a su memoria.

JUAN PEDRO SOL LA LANDE TARDAN, “PEDRO SOL”

No solamente fue uno de los fundadores y primeros presidentes de la Sociedad Mexicana de Caricaturistas, sino también un punto de equilibrio y cohesión dentro del gremio. Nadie era capaz de dejar sin respuesta una convocatoria del maestro Pedro Sol.

Alumno de Abel Quezada, fue poseedor de un trazo simplificado, directo y agudo. Sus caricaturas fueron un referente durante más de tres décadas en El Financiero. Es autor de libros de humor gráfico como Quema mucho el Sol, En lo oscurito y Trapitos al Sol.

Falleció el 9 de agosto de 2024, a los 70 años de edad.

EDUARDO GÓMEZ SÁNCHEZ, “EL NENE”

Fue durante décadas uno de los caricaturistas más vistos en los medios impresos del país, gracias a su trabajo como caricaturista nacional de la Organización Editorial Mexicana (OEM), casa editora con periódicos en diversos estados, incluido Veracruz, a través del Diario de Xalapa.

Pero antes de llegar a esa importante tribuna, El Nene hizo cartones para la célebre revista de humorismo Ja-já, así como para La Voz de la Calle, Pueblo, Notitas Musicales, El Fígaro, Ser, Hoy, Nosotros, Jueves de Excélsior, Revista de Revistas, Excélsior, Últimas Noticias, Caballero, El Universal y Al Tiro, entre otros.

Fue también uno de los pocos caricaturistas que incursionaron en la televisión, participando en programas como Operación Convivencia, con Paco Malgesto; el noticiero 24 Horas, de Jacobo Zabludovsky; Tizas en Trazos, de Canal 11, y Los Ángeles de la Noche, de Canal 13.

En alguna ocasión, mientras tomábamos un café en el restaurante ubicado en la azotea de la librería Porrúa de la calle de Donceles, Eduardo Gómez tuvo la generosidad de compartirme su mística del cartón político. De aquella conversación conservo una enseñanza que nunca he olvidado:

“Nunca te vayas con la corriente golpeando al que todos están golpeando, porque terminarás sirviendo a intereses que ni tan siquiera conocés”.

El último recuerdo que tengo de El Nene es verlo recostado en una hamaca, durante el Congreso que realizamos en Veracruz, diciéndome que esta tierra había sido el lugar idóneo para una convivencia que el gremio de la caricatura nacional no había tenido en muchos años.“Estoy feliz”, me dijo.

Un año después falleció, el 20 de julio de 2019, a los 86 años de edad.

RICARDO SALAZAR BERBER, “SALAZAR BERBER”

De ojos agudos y sonrisa siempre en el rostro. Fue el creador de las mascotas del futból en México. Dedicó los últimos años de su vida a dibujar a quienes visitaban el Museo de la Caricatura de la SMC, en la Ciudad de México.

Sus trazos, verdaderas obras de arte, alegraron el recorrido de mucha gente. Pero más allá de su talento, su calidad humana resultó fundamental en una de las etapas más complejas para el edificio del Museo de la Caricatura de la SMC, ubicado en la calle de Donceles, cuando el Gobierno de la Ciudad de México pretendía tomar el inmueble bajo su administración.

La entonces directora de Patrimonio de la Ciudad de México resumió los motivos por los que logramos conservar el histórico edificio del Antiguo Colegio de Cristo:

“Fui a visitar el Museo como cualquier ciudadana cuatro veces. Siempre encontré exposiciones nuevas, talleres de dibujo para niños y jóvenes, además de compañeros de usted dibujándonos en el patio. Me queda claro que ustedes aportan cultura para la ciudad”.

Y así, el gobierno dio por terminada aquella intentona.

En lo personal, estoy seguro de que aquella funcionaria se topó en ese patio con la bondad y el arte de Salazar Berber, quien dejó un recuerdo imborrable en su mesa de ese patio.

SIXTO VALENCIA BURGOS, “SIXTO VALENCIA”

Conocido por todos como el papá de Memín Pinguín, fue quien dio vida gráfica al personaje creado por Yolanda Vargas Dulché, que marcó la infancia de varias generaciones de niños en México y Latinoamérica.

Aquella historieta, impresa en color sepia, llegó a vender un millón y medio de ejemplares semanalmente.

En alguna ocasión, el maestro Sixto Valencia me comentó que, para darle personalidad al niño de origen africano llamado Memín, se había inspirado en los hijos de los pescadores veracruzanos durante una visita al Puerto.

Me lo dijo muy serio, pero siempre me quedó la duda de si había sido una broma o si realmente se ajustaba a la realidad.

Aparte de Memín Pinguín, Sixto Valencia ilustró, entre otros cómics, El Libro Único, Criollo, El Caballo Invencible, El Látigo Negro y El Charrito de Oro.

Su hija, Mónica Valencia Noguez, se ha encargado de mantener vivo el legado artístico de aquel ser humano extraordinario… ¡Gracias, Mónica!

Falleció el 23 de abril de 2015, a los 81 años de edad.

¡ES CUÁNTO!

Así evocamos a algunos de los grandes maestros de la caricatura mexicana.

Los demás cartonistas con los que he coincidido _los que ya partieron y los que afortunadamente siguen entre nosotros_ nacionales y locales, tendrán siempre un lugar en la memoria de este cartonista.

Un Tlacuilo que se considera afortunado de haberlos conocido, de haber compartido con ellos conversaciones, anécdotas, enseñanzas y, sobre todo, de haber sido beneficiado por su enorme generosidad profesional y humana… ¡Vengan más años y talentos del arte de la caricatura!

Porque en este oficio, donde muchas veces nos dedicamos a dibujar los defectos de los demás, también hay seres humanos cuya grandeza merece ser dibujada con respeto y gratitud.