“DEBO, NO NIEGO; PAGO, LO JUSTO”

agosto 28, 2026

Hoy se celebra el Día del Adulto Mayor en nuestro país, y aunque son muchos los
avances que se han tenido, en materia de protección y asistencia a nuestros
mayores; en materia de acceso a la justicia, protección al patrimonio, y uso de
servicios bancarios y financieros, es muy desafortunado, el que no podamos decir
lo mismo.
De atrás para adelante, hace una semana en este mismo espacio, expuse el caso
de Emilio, nombre usado para proteger su verdadera identidad, quien, con noventa
y nueve años de edad cumplidos, enfrenta serios obstáculos para poder acceder a
su dinero depositado en una cuenta bancaria (propia) en el Banco del que toda la
vida, fue cliente.
A esa edad la urgencia para disponer de su dinero, la marcan los costos diarios de
atención a su salud y subsistencia, por lo que no puede darse el lujo de esperar
turnos y trámites, en aclaraciones, con requerimientos, que constantemente
cambian por “políticas del Banco”, o por rotación de ejecutivos.
Primero, que porque el Poder que otorgó a su mandataria, no reúne los requisitos
legales (que si reúne), y que ha pasado todos los trámites administrativos,
laborales, incluso de carácter financiero, ante instituciones públicas y privadas en
donde se ha presentado. Menos en el Banco, en donde en algún tiempo tuvo
vigencia, y en otro ya no.
Segundo, porque no pasaban sus huellas. Tercero, porque su voz no se entendía
en el auricular, y cuarto, porque tampoco es candidato a banca electrónica o
medios digitales de disposición.
En fin, que, sobre el caso, y a pregunta expresa de algunos lectores, que se
cuestionan acerca de qué sigue o qué se puede hacer; es importante mencionar,
que se ha acompañado a Emilio, en un primer momento en la aclaración de su
trámite.
Pues la negativa del Banco, partió del hecho de una confusión o enredo que
hicieron los mismos ejecutivos encargados de darle la atención al cliente, pues
después de varios días de trámites y vueltas, ni siquiera eran capaces de
transmitir con claridad, cuál era el motivo de la negativa del acceso a su dinero.

Así, el caso sirve de ejemplo, para recomendar a Usted si se encuentra en similar
situación, en que toda comunicación con el Banco debe ser por escrito, ya sea a
través de un reporte, folio, o número de caso, o sea cual sea la denominación en
que la institución bancaria decida iniciar la gestión de su caso.
Sin ese dato, que debe conllevar, número, fecha y motivo del reclamo, estamos
persiguiendo nada.
Y es que, a propósito del tema, quiero hacer énfasis en que hasta hace unos años,
fue válido creer que “Juanita”, “Lalito” o “Cristi”, (ejecutivos del Banco) eran
nuestros amigos, y que bastaba la confianza de la frecuencia con que podíamos
verlos, para dar por hecho que todos nuestros trámites, estaban bien hechos,
seguros, o a salvo.
La realidad y el aumento de fraudes, (o póngale cualquier otra denominación, si no
le quiere llamar fraudes, a todos los abusos que han derivado en la pérdida del
dinero ahorrado) han cambiado la forma de operar nuestros trámites en Bancos,
así se trate del más sencillo.
El exceso de confianza, y la buena fe, la palabra, y tantos otros valores, y virtudes,
con los que cuentan nuestros adultos mayores, los han llevado a confiar, en que
todos sean y se conduzcan con la misma ética, que ellos.
Un segundo momento del caso de Emilio, lo será una vez fenecido el plazo de
respuesta iniciar el procedimiento formal de Queja o Reclamación en contra de la
Institución y ante la Condusef, para obtener un informe o respuesta del caso.
De ahí siguen (en caso de no resolverse) las instancias judiciales. Pero justo aquí
es en donde nos encontramos con el otro problema que enfrentan las personas en
edad adulta mayor, la falta de acceso a la justicia, y la ausencia de gratuidad en
esos andares.
Además de que, si de por sí; para alguien en mediana edad, no es cómodo (ni
fácil) andar en pleitos imagínese, lo grave que resulta para alguien en edad adulta
mayor.
Y finalmente por cuanto hace a la falta de protección al patrimonio, basta con
revisar las estadísticas, para darnos cuenta que, quienes más padecen o sufren
abusos, fraudes, robos, y son el blanco principal del últimamente llamado “cártel
inmobiliario” son ellos, nuestros Adultos Mayores.
Vaya hoy, una gran felicitación a todos los abuelos, a la par de un llamado a las
autoridades y a todos lo que tratamos con personas en esta edad, para hacer lo
que nos corresponde, cuando de atención, y protección se trate.