Bebé Óscar vence malformación intestinal y regresa a casa tras cirugía

junio 22, 2026

Juan David Castilla/Xalapa. El pequeño Óscar Aarón, un bebé de apenas cuatro meses que permaneció hospitalizado de forma ininterrumpida desde el día de su nacimiento debido a una severa malformación intestinal congénita, finalmente recibió el alta médica y pudo regresar a su hogar.

Esto fue posible tras ser sometido con éxito a una compleja e intrincada cirugía reconstructiva que restableció su tránsito digestivo, devolviéndole la oportunidad de sobrevivir y tener un desarrollo infantil completamente normal.

El delicado procedimiento quirúrgico fue ejecutado por el reconocido cirujano pediatra Guillermo Martínez Oropeza, quien logró corregir una de las variantes más agresivas de atresia intestinal tipo IV, anomalía que afectaba múltiples segmentos del órgano, impidiendo de forma total que el menor pudiera alimentarse por vía oral.

Previo a esta intervención, el panorama del paciente era sumamente desalentador, ya que en otro centro hospitalario le habían amputado más de 40 centímetros de intestino, manteniéndolo conectado a una ileostomía abdominal.

Esta derivación provocaba que todo alimento fuera expulsado de inmediato, impidiendo la absorción de nutrientes esenciales y estancando su peso en apenas 4.9 kilogramos, una condición de desnutrición crítica que alarmaba a sus familiares.

Ante la desesperación de ver pasar las semanas sin mejoría en la cama del hospital, el abuelo del menor localizó al especialista Martínez Oropeza a través de plataformas digitales, coordinando el traslado para intentar una operación de rescate.

La intervención definitiva se consumó el pasado domingo 7 de junio de 2026 y requirió la implementación de técnicas de alta escuela médica.

Para unir los segmentos digestivos, los cuales presentaban diámetros abismalmente desiguales, el equipo médico practicó una plastia de reducción tipo Lorimier, una plastia de ampliación tipo Nixon y una anastomosis término-terminal, sorteando con éxito los riesgos latentes de peritonitis o sepsis.

Nueve días después de la cirugía, Óscar Aarón mostró una evolución que superó las expectativas más optimistas de los propios doctores, logrando evacuar con normalidad, tolerar la leche materna y abandonar los pasillos médicos para refugiarse, por primera vez en su vida, en su familia.