Transición energética obligatoria impactará la agenda climática en Veracruz

febrero 4, 2026

Juan David Castilla/Xalapa. En una decisión histórica para la justicia climática en México, un juez federal resolvió que la Secretaría de Energía (Sener) incumplió con su obligación legal de generar al menos el 35% de la electricidad mediante fuentes limpias para el año 2024.

Esta resolución, derivada de un amparo presentado por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) en septiembre de 2025, representa un cambio de paradigma para estados con alta vocación energética como Veracruz, pues obliga a la federación a reactivar proyectos de descarbonización de manera inmediata.

A pesar de que la dependencia federal intentó desestimar el reclamo argumentando que el porcentaje de 2024 era un dato cerrado por el fin del año calendario, el juez determinó que la ley impone una obligación de resultado y no solo de gestión.

Esta postura judicial es particularmente relevante para la entidad veracruzana, que al ser el principal generador de energía del país y poseer una infraestructura diversificada que incluye la planta de Laguna Verde y diversos complejos termoeléctricos, se verá directamente involucrada en los nuevos planes de inversión y metas intermedias que la Sener debe presentar en un plazo de 90 días.

El fallo judicial no solo señala el retroceso en la participación de energías limpias, la cual cayó al 26.5% en reportes recientes, sino que también invoca el Acuerdo de Escazú para garantizar que la sociedad civil pueda exigir cuentas sobre el impacto ambiental.

En este contexto, Veracruz se posiciona como una pieza fundamental para la recuperación del tiempo perdido, ya que la sentencia prohíbe explícitamente la regresividad en las políticas públicas, lo que significa que el Estado no podrá reducir la ambición climática en proyectos futuros que afecten la calidad del aire y la estabilidad climática de la región.

Gustavo Alanís, director ejecutivo del CEMDA, calificó esta resolución como una victoria para el derecho a un medio ambiente sano, destacando que las metas de transición energética han dejado de ser simples «buenos deseos».

Para el territorio veracruzano, esto implica una vigilancia más estricta sobre las emisiones contaminantes y una apertura obligada hacia fuentes renovables que permitan alcanzar la meta omitida, asegurando que la infraestructura energética local coincida finalmente con los compromisos internacionales de descarbonización.