
México aprueba fungicida de ARNi; Unión Europea debate su seguridad
septiembre 29, 2026
La Alianza por la Salud Alimentaria y la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País expresaron su preocupación por el registro del fungicida basado en ARN de interferencia (ARNi) de la empresa GreenLight Biosciences, aprobado por Cofepris el pasado 12 de agosto para su aplicación en el cultivo de la vid, con permiso vigente hasta junio de 2031.
En un comunicado, las organizaciones destacaron que el producto fue aprobado en “fast-track“ en solo 9 meses, mientras que en la Unión Europea aún se sigue debatiendo la seguridad a largo plazo de la tecnología de interferencia por ARN.
México se convirtió en el primer país del mundo en registrar y comercializar un fungicida basado en ARNi, según el anuncio realizado en el evento “México líder en biotecnología”, encabezado por la Secretaría de Economía, la Secretaría de Salud, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). La empresa anunció su intención de presentar al menos otros 10 productos ante Cofepris en los próximos años, incluyendo fungicidas, acaricidas y herbicidas.
Cuestionamientos al proceso de evaluación
Las organizaciones señalaron que durante la presentación no se compartió información sobre el procedimiento de aprobación y plantearon una serie de interrogantes: qué tipo de regulación se atendió en lo relativo a las bacterias genéticamente modificadas involucradas en el proceso productivo, qué estudios se realizaron para evaluar la especificidad de las secuencias de ARN y los posibles efectos adversos sobre organismos no objetivo, y si se consideraron recomendaciones internacionales como las de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) para plaguicidas con interferencia de ARN.
“La existencia de una incipiente literatura científica no elimina la necesidad de realizar evaluaciones específicas para cada producto, formulación, vía de exposición y contexto ambiental”, señalaron.
Las organizaciones también cuestionaron si Cofepris consideró solo la información proporcionada por la empresa y protegida bajo secreto comercial o si tomó la opinión de expertos sin conflicto de interés con la industria, y si se evaluaron alternativas de menor riesgo para controlar la plaga.
También señalaron que en los plaguicidas basados en ARNi, el comportamiento del dsRNA no depende solo de su secuencia, sino también de los componentes que lo acompañan, por lo que no basta con evaluar la molécula de ARN de manera aislada.
Las organizaciones advirtieron que está en juego la soberanía alimentaria y cuestionaron qué modelo agrícola fortalece esta tecnología y quién tendrá capacidad para decidir sobre él. “La innovación no puede estar por encima de la vida y debe prevalecer el Principio de Precaución”, subrayaron.











