Desarrollo responsable: cuando la sostenibilidad también se mide

septiembre 23, 2026

El avance de tres terminales portuarias mexicanas al nivel “Innovator” dentro de la evaluación interna de sostenibilidad de Hutchison Ports refleja una tendencia que va más allá de la actividad portuaria: las organizaciones están incorporando cada vez más criterios ambientales, sociales y de gobernanza a la gestión cotidiana de sus operaciones.

⇒ LCT y LCMT, en Lázaro Cárdenas, y ICAVE, en Veracruz, fueron evaluadas en cinco áreas: gobernanza, medio ambiente, personas, negocio y reconocimiento. Entre los aspectos considerados se encuentran proyectos de sostenibilidad y descarbonización, capacitación y seguimiento del personal.

Aunque este mecanismo es una evaluación interna y no equivale a una certificación ambiental independiente, resulta interesante porque muestra un cambio en la manera de entender la sostenibilidad: ya no se trata solamente de construir infraestructura, sino de conocer cómo funciona, medir su desempeño y buscar mejoras.

Esta misma lógica puede trasladarse al desarrollo responsable.

El puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán. Foto: Archivo / EL UNIVERSAL

La sostenibilidad empieza antes de construir
Un desarrollo responsable no consiste en agregar áreas verdes cuando el proyecto ya está diseñado, instalar tecnología eficiente como último paso o incorporar una solución ambiental únicamente para cumplir con un requisito.

La sostenibilidad debe formar parte de la planeación desde el inicio.

Eso significa analizar el territorio, el agua, la energía, la movilidad, los sistemas naturales y las necesidades de las personas, pero también establecer mecanismos que permitan evaluar el desempeño del proyecto una vez que comienza a operar.

LEED: convertir la sostenibilidad en criterios medibles
Aquí es donde certificaciones como LEED adquieren relevancia.

LEED utiliza un marco integral para evaluar diferentes aspectos del desempeño de edificios y comunidades. Dependiendo del sistema utilizado, considera energía, agua, materiales, residuos, transporte, calidad ambiental, sistemas naturales y otros factores.

En el caso de LEED for Communities, la evaluación puede incorporar desde la planeación temas como gestión del agua, energía y emisiones, sistemas naturales, transporte, materiales y calidad de vida.

Esto permite entender algo fundamental:

⇒ La sostenibilidad no debería depender únicamente de una declaración de buenas intenciones; necesita objetivos, indicadores y seguimiento.

Del diseño a la operación
La experiencia de los puertos también permite destacar otro punto importante: un desarrollo responsable debe evolucionar.

Si durante la operación se detecta una oportunidad para reducir consumo energético, mejorar la gestión del agua, disminuir emisiones o proteger mejor el entorno, la planeación debe tener capacidad de adaptación.

En otras palabras, la sustentabilidad no termina con la inauguración. Se construye, se mide, se evalúa y se mejora.

Ese enfoque es particularmente relevante para el desarrollo responsable, industrial y de infraestructura que tendrán una vida útil de décadas.

Un nuevo estándar para el desarrollo
Lo que ocurre en sectores diferentes como el portuario y el inmobiliario apunta hacia una misma dirección: la necesidad de pasar de una visión de sostenibilidad basada únicamente en elementos aislados a una gestión integral del impacto.

Áreas verdes, eficiencia energética, gestión del agua, reducción de emisiones, movilidad, bienestar de las personas y gobernanza pueden dejar de verse como componentes independientes y convertirse en parte de una misma estrategia.

Y ese es precisamente uno de los principios que pueden orientar un desarrollo responsable:

Planear desde el inicio, medir durante el proceso y tener la capacidad de adaptarse para mejorar.