Sheinbaum defiende posible nuevo modelo de fracking

abril 15, 2026
Carlos Guzmán | Corresponsal CDMX.- La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la reapertura del debate sobre la posible explotación de gas no convencional en México, incluido el fracking, bajo un nuevo enfoque: la soberanía energética y los avances tecnológicos que prometen reducir impactos ambientales.
“Yo misma durante muchos años dije, el fracking no, pero cuando veo las nuevas tecnologías, la situación del país en términos de la dependencia, pues lo peor que podemos decir es sólo no, sino a ver, vamos a averiguar si en efecto hay nuevas tecnologías, menores impactos ambientales. Ahora estamos apostando el futuro de México a eso, no”, declaró.
Sheinbaum dejó claro que el cambio no responde a una apuesta inmediata por el fracking, sino a una contradicción estructural: México ya depende del gas no convencional… pero lo importa.
“El 75 por ciento del gas que consumimos es gas no convencional, solo que viene de Texas”, subrayó.
Es decir, mientras el país ha rechazado su explotación interna por razones ambientales, en la práctica sostiene su sistema energético con gas extraído mediante fracking en Estados Unidos.
Para el gobierno, esta situación compromete la soberanía energética.
La mandataria vinculó esta dependencia con riesgos geopolíticos, al recordar escenarios como la crisis energética en Europa.
Aunque enfatizó la buena relación con Estados Unidos, insistió en que México debe actuar bajo un principio de autonomía: “Tenemos que ver por la soberanía energética de nuestro país, igual que Estados Unidos ve por la suya”.
El otro elemento que abre la discusión es, según explicó, la evolución tecnológica en la extracción de gas no convencional.
Sheinbaum aseguró que instituciones como Pemex y centros de investigación han identificado avances relevantes:
• Uso de químicos biodegradables en lugar de altamente contaminantes
• Reciclaje de agua en los procesos
• Nuevas técnicas para reducir impactos ambientales
Aunque reconoció que no existe actividad sin impacto, planteó que el objetivo es su máxima reducción y mitigación.
Para evitar que el tema se defina por criterios ideológicos, la presidenta anunció que la eventual decisión se basará en un grupo interdisciplinario de expertos.
El análisis incluirá:
• Disponibilidad de reservas
• Viabilidad técnica
• Impactos ambientales (incluido metano y cambio climático)
• Afectaciones sociales y territoriales
“La decisión no será de la presidenta, sino del conocimiento científico”, afirmó.
Uno de los puntos más sensibles del mensaje fue el compromiso de no imponer proyectos.
En caso de que alguna región resulte viable —mencionó como ejemplo Coahuila por su cercanía con cuencas explotadas en Estados Unidos—, cualquier decisión deberá pasar por la aceptación social:
• Consulta directa a comunidades
• Transparencia sobre impactos
• Definición de beneficios locales
“No vamos a hacer nada en contra de la población”, aseguró.
Sheinbaum reconoció la legitimidad de los movimientos que han rechazado esta técnica —postura que ella misma sostuvo durante años—, pero planteó que el nuevo contexto obliga a revisar el tema con evidencia actualizada.
“Lo peor que podemos decir es solo ‘no’, sin averiguar si hay nuevas tecnologías”, señaló.
Pese a la apertura, la presidenta fue enfática en que el gas no convencional no sustituye la apuesta por energías limpias.
Reiteró que México continuará impulsando:
• Tecnologías renovables
• Transición energética
• Innovación verde











