
Comunidades indígenas y afromexicanas definen rumbo cultural de la Ciudad de México hacia 2045
enero 21, 2026
En el marco de la Consulta Pública del Plan General de Desarrollo y del Plan Sectorial de Cultura 2025–2045, el Museo de la Ciudad de México se convirtió en la sede del foro “Los derechos culturales de los pueblos y barrios originarios, comunidades indígenas residentes y afromexicanas”. Este encuentro, coordinado por la Secretaría de Cultura capitalina, la SEPI y el IPDP, tuvo como propósito central generar un espacio de diálogo plural para recabar las demandas que definirán las políticas culturales de la capital durante las próximas dos décadas.
El evento se centró en la garantía de los derechos culturales y la preservación de lenguas y saberes que integran el patrimonio vivo de la metrópoli. Los asistentes subrayaron que estas expresiones no deben ser vistas como elementos aislados, sino como un eje transversal que debe integrarse en todos los instrumentos de planeación urbana. La participación activa de representantes comunitarios permitió recolectar reflexiones profundas sobre la identidad y la organización social necesarias para un desarrollo incluyente y con pertinencia territorial.
La cultura representa la organización social y política de las comunidades indígenas
Camilo Vicente Ovalle, titular del Archivo Histórico de la Ciudad de México, ofreció una perspectiva donde la cultura se entiende como el motor de la organización social y cotidiana. Durante su intervención, recalcó que la resistencia histórica de los pueblos originarios ha sido clave para la defensa de sus territorios y su esencia ante los cambios de la modernidad. “Poner al frente la cultura significa poner al frente nuestras formas de vida, nuestras maneras de organizarnos y de participar; llevamos siglos defendiendo nuestras costumbres, nuestras lenguas y nuestros territorios, y aquí seguimos”, expresó con determinación.
Este enfoque busca que el Plan General de Desarrollo no sea un documento meramente administrativo, sino un reflejo fiel de las estructuras comunitarias existentes. La intención institucional es reconocer que la cultura es el conjunto de formas mediante las cuales los pueblos organizan su vida social y política. Por ello, la construcción de las políticas públicas de largo plazo debe respetar y potenciar estas dinámicas históricas, asegurando que el patrimonio vivo de la Ciudad de México sea protegido y valorado en cada acción gubernamental futura.
Los procesos de consulta pública deben basarse en una democracia participativa horizontal
Por otro lado, Jesús Galindo Calderón, director general del Instituto de la Defensa de los Derechos Culturales, destacó que la planeación de la ciudad debe invertirse para dar prioridad a la escucha de las comunidades. Afirmó que las instituciones tienen la responsabilidad de reconocer la experiencia de los pueblos como la base real de cualquier proyecto de desarrollo social y humano.“Nuestra convicción es escuchar más y hablar menos; la democracia participativa no se les enseña a los pueblos, ellos nos dan lecciones todos los días”, enfatizó el funcionario durante el foro.
Esta visión de escucha activa fue secundada por Adrián Orozco, del Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva, quien recordó la magnitud del documento en construcción. “El Plan General de Desarrollo es el instrumento que guiará de manera integral la política pública, las acciones y las prioridades presupuestales de la Ciudad de México durante los próximos 20 años, por lo que resulta fundamental que este proceso se construya de manera incluyente y con la participación de todas las voces”, señaló. Con ello, se busca que el presupuesto y las acciones de gobierno respondan a una realidad multicultural.











