La felicidad no (siempre) está en las redes sociales: Reporte Mundial de la Felicidad 2026

marzo 20, 2026
Siempre hay motivos para sentirse alegres. Si bien es cierto que este año México ocupa el
lugar 12 en el ranking mundial de la felicidad, no fue porque haya disminuido nuestra
satisfacción con la vida, sino porque las poblaciones de Suiza y Nueva Zelanda mejoraron la
suya.
En México seguimos siendo tan felices como el año pasado, con 6.97 puntos de 10, según el
Reporte Mundial de la Felicidad 2026 (WHR, por sus siglas en inglés).
En los tres primeros lugares quedaron Finlandia (7.73), Islandia (7.54) y Dinamarca (7.53), en
ese orden, entre 147 países.
Les siguieron Costa Rica (7.43), que brincó del sexto al cuarto lugar; Suecia (7.25), Noruega
(7.24), Países Bajos (7.22), Israel (7.18), Luxemburgo (7.06) y Suiza (7.01).
México ha enfrentado retos económicos, sociales y de seguridad durante el periodo que
contempla el estudio –promedia los datos de los últimos tres años, para este caso del 2023
al 2025–, pero también gozó de una estabilidad que permitió a su población sentirse
satisfecha con la vida.
Por tanto, no capta la percepción de eventos como la violencia vivida este año en territorio
mexicano, ni la guerra emprendida por Israel y Estados Unidos contra Irán.
Las redes sociales vs. la felicidad
Este año, el WHR analiza cómo la digitalización de la interacción humana ha transformado el
bienestar subjetivo a nivel global, en particular por el uso de las redes sociales.
Desde hace ya varios años, el Reporte ha detectado un deterioro de la percepción de la
felicidad entre los jóvenes entre 15 y 24 años. Por lo general este grupo etario era el más
satisfecho con la vida en Norteamérica, Europa Occidental y Australia. Ahora está por debajo
de las personas de mayor edad.
El estudio global confirma situaciones que algunos estudios ya han mencionado o que la
sabiduría popular da por hecho:
- El uso compulsivo de las redes sociales deteriora la satisfacción con la vida,
particularmente cuando interfieren con el sueño, la actividad física y las relaciones
interpersonales cara a cara. - Las comparaciones en las plataformas dañan la autoestima y la percepción de la propia vida.
Este es un segundo elemento por el cual nos debemos sentir positivos los mexicanos, y
también los latinoamericanos, pues pertenecemos a los países en desarrollo que usan las
redes sociales como herramienta de conexión y empoderamiento, y no como un elemento de
deterioro de nuestro bienestar.
Un capítulo del Reporte profundizó en el caso de México e identificó que Whatsapp y
Facebook incrementan los niveles de satisfacción con la vida y emociones positivas. En
particular, los mexicanos percibimos al servicio de mensajería como un apoyo para conectar
con los seres queridos.
En tanto, Tiktok y X (antes Twitter) fueron considerados medios que incrementan las
emociones negativas.
“Usar internet para comunicación, aprendizaje y creación están asociados con una mayor
satisfacción con la vida. Las redes sociales, los videojuegos y la navegación por diversión
están asociados con evaluaciones más bajas de la vida”, aclaró el Dr. Humberto CharlesLeija, investigador del Instituto del Propósito y Bienestar Integral de Tecmilenio.
Otro capítulo utilizó datos de la prueba PISA, donde participaron más de 270,000 personas
jóvenes entre 15 y 16 años. La investigación reveló que a mayor cantidad de tiempo dedicado
a redes sociales, los jóvenes manifestaban menor satisfacción y peores calificaciones
escolares.
Los problemas de salud mental por el uso intensivo de las redes sociales los están sufriendo
los países desarrollados mencionados, pero particularmente las mujeres.
Ellas promedian niveles más altos de ansiedad y una disminución en la confianza
interpersonal; además sufren efectos negativos por las comparaciones de su imagen corporal
y el ciberacoso.
En general, el uso excesivo del internet, videojuegos y redes sociales fue asociado con menor
satisfacción con la vida, aunque no es el único factor relevante. Pero cuando se usan para el
aprendizaje, comunicación o creación, sucede lo contrario, brota el bienestar.
El documento presenta dos posturas académicas que tratan de explicar el fenómeno. Por un
lado, se considera que las redes sociales han impactado negativamente en la crisis de salud
mental juvenil, mientras que la otra dimensiona pequeño el daño, pues contempla que
también influyen factores socioeconómicos, la incertidumbre climática y la inestabilidad
política.
Tras la lectura del Reporte 2026 podemos aprender que la felicidad se encuentra en la conexión
con la gente que queremos, principalmente fuera de las pantallas.











