Derrame de crudo recorre 170 km de costa; reportan muerte de especies

marzo 4, 2026
Juan David Castilla/Xalapa, Ver.
Organizaciones ambientalistas y pobladores denunciaron que una densa mancha de chapopote y petróleo crudo se extiende ya por una línea de costa de casi 170 kilómetros, afectando al menos 16 puntos críticos desde el sur de Veracruz hasta Paraíso, Tabasco.
Señalaron que lo que comenzó como un reporte aislado el pasado domingo 1 de marzo se ha transformado en una catástrofe ambiental de dimensiones regionales.
En un pronunciamiento firmado la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México indican que la zona de mayor impacto se localiza en la Laguna del Ostión, un ecosistema vital donde el hidrocarburo ha invadido áreas de reproducción de especies y sustento de comunidades indígenas, alcanzando parajes como Paquital, frente a los asentamientos de El Mangal y El Pescador.
El pescador Jesús Carmona Valera explicó que los daños en la zona costera es muy grave y deben ser atendidos de manera urgente por las autoridades de los tres niveles de gobierno.
El desastre no solo es económico, con pérdidas para más de 14 mil personas que dependen de la pesca y el turismo, sino también biológico. Se ha confirmado la muerte de tortugas marinas en Los Arrecifes, un manatí en Coatzacoalcos y una afectación masiva al manglar y al cangrejo azul.
Existe una alerta latente sobre el Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México, un conjunto de 17 arrecifes que proveen refugio a la vida marina y protección contra huracanes, cuya salud actual se desconoce ante la falta de estudios técnicos por parte de las autoridades ambientales.
A pesar de la evidencia en las playas, Petróleos Mexicanos (Pemex) emitió un comunicado el 2 de marzo deslindándose de los hechos, asegurando que no existen fugas en sus instalaciones tras realizar inspecciones técnicas.
Sin embargo, esta postura contrasta con investigaciones independientes que, mediante imágenes satelitales del 20 de febrero, detectaron una mancha de petróleo de 37 kilómetros mar adentro frente a las costas de Campeche, la cual parece estar vinculada a infraestructura petrolera y cuya dispersión coincide con la trayectoria hacia Tabasco y Veracruz.
Ante lo que califican como una «ausencia de acciones contundentes» por parte del Gobierno Federal y las empresas, han sido los propios pescadores e indígenas quienes, exponiendo su salud y utilizando sus redes de trabajo, han intentado contener el avance del crudo en La Bocana de Jicacal.
Colectivos y organizaciones ambientalistas han alzado la voz para exigir que el Golfo de México deje de ser una «zona de sacrificio» para la industria fósil, recordando antecedentes recientes como el derrame en el río Pantepec en octubre de 2025.
Las comunidades firmantes han formalizado un pliego de exigencias que demanda atención inmediata a la fauna afectada y la recolección técnica del chapopote, priorizando las entradas a los sistemas lagunarios para evitar daños irreversibles.
Asimismo, solicitan la realización de estudios académicos independientes y públicos para determinar con exactitud el origen del crudo y fincar responsabilidades legales.
También enfatizan la necesidad de un apoyo económico pronto y organizado para las familias que han perdido su sustento en plena temporada de Cuaresma, junto con un compromiso político real para proteger el Corredor Arrecifal y promover una transición hacia energías renovables que no comprometa la vida en el maritorio.
La emergencia continúa activa y se espera que, ante la presión social, la Semarnat y la Profepa emitan un dictamen sobre la magnitud de los daños en la flora y fauna de este pulmón marino del sureste mexicano











