Las transferencias van por el trono de las tarjetas: SPEI será el medio de pago digital más utilizado en México

agosto 11, 2026

El Banco de México (Banxico) anticipa que, para el cierre de 2026, el volumen de operaciones realizadas a través del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) superará al de los pagos con tarjetas de crédito y débito en México. En el marco del 22 aniversario de la creación del SPEI, este pronóstico marca un parteaguas para la forma en que personas y empresas mueven su dinero en el país.

Para STP, la empresa mexicana especializada en soluciones para medios de pago y uno de los principales participantes directos de SPEI, esta proyección no es una sorpresa, sino la consecuencia natural de una infraestructura que en 2025 procesó más de 7,300 millones de transferencias, por un monto cercano a 600 billones de pesos, equivalente a 16.8 veces el PIB del país.

“Que SPEI pueda superar a las tarjetas no es una sorpresa, es el resultado de casi 22 años construyendo un riel de pagos instantáneo, seguro y prácticamente sin costo. Como participantes directos, en STP lo vemos todos los días en el volumen que movemos para nuestros clientes. Nos encontramos ante la consolidación de la transferencia, que deja de ser una opción secundaria para erigirse como el nuevo estándar para mover dinero en Mèxico”, comentó Jaime Márquez Poo, Director Ejecutivo de Nuevos Negocios en STP.

Aunque el efectivo todavía domina las compras cotidianas, 85% de las personas lo usa como su medio principal en compras de 500 pesos o menos, de acuerdo con el Panorama Nacional de Inclusión Financiera (PNIF) 2025-2030, SPEI ya es el riel electrónico con más adopción en el país. Se estima que 73.5 millones de personas adultas son usuarias de SPEI, frente a una penetración de tarjeta de débito que, aunque llegó a 62% de la población en 2024, sigue sin ser masivamente adoptada: un tercio de quienes tienen tarjeta de débito no la usa para pagar.

El comportamiento empresarial confirma la misma tendencia: 78% de las empresas formales en México ya acepta transferencias electrónicas como medio de pago, muy por encima de la adopción de terminales punto de venta. Y a nivel internacional, la firma ACI Worldwide estima que 8.3% de todos los pagos en México ya se realizan a través de sistemas de pago inmediato como SPEI, proporción que podría escalar a 12.9% para 2028 conforme avance la adopción de herramientas como DiMo y CoDi.

El propio banco central está moviendo piezas regulatorias para acelerar esta transición. Banxico anunció una reforma para que las transferencias vía SPEI sean, en palabras de la institución, “intuitivas, fáciles y rápidas” desde el celular, así como guías técnicas obligatorias para homologar cómo cada banco implementa estos flujos en sus aplicaciones.

A la par, avanza la integración entre SPEI, CoDi y DiMo, con el objetivo de simplificar el uso de la CLABE en comercios y cerrar la brecha generacional en el uso de medios electrónicos de pago, que hoy es cinco veces mayor entre las generaciones jóvenes que entre las de mayor edad.

“Para las empresas, este anuncio de Banxico es una señal clara: la infraestructura, la regulación y el comportamiento del consumidor están alineados hacia las transferencias. Quien no tenga integrado SPEI en su experiencia de cobro y pago, va a quedar un paso atrás frente a un consumidor que cada vez transacciona más de esta manera” explicó Márquez Poo.

La proyección de Banxico llega apenas semanas antes de que SPEI cumpla 22 años de operación, el próximo 13 de agosto. En más de dos décadas, el sistema pasó de un país donde las transferencias interbancarias podían tardar días y eran costosas, a una infraestructura que opera 24/7 los 365 días del año y que, con más de 7,300 millones de transacciones anuales, ha colocado a México entre los 10 países con mayor volumen de pagos en tiempo real del mundo, por encima de economías como Reino Unido y Canadá.

Actualmente, más del 60% de la población bancarizada en México utiliza SPEI de forma regular, y el sistema ha sido pieza clave para el crecimiento de sectores como el fintech, el ecommerce, el proptech, el gaming y el sector educativo, además de facilitar la interoperabilidad entre bancos y democratizar el acceso a pagos digitales sin costo para el usuario final.