México: el grande de latinoamérica

agosto 7, 2026
El Tlacuilo. – Hablar de la caricatura en México es hablar de un país que ha dado a Latinoamérica algunos de sus más grandes exponentes. Nombres como Rius y Gabriel Vargas, así como artistas extranjeros que encontraron en nuestra tierra el espacio para desarrollar su talento, entre ellos Palomo y Marino, marcaron la historia de este género.
Veracruz también ha aportado una profunda huella. Desde que El Dictamen fue pionero en la publicación de cartones políticos, la entidad ha visto surgir a grandes figuras como Helio Flores, originario de la capital de Veracruz, quien inició su carrera en el Diario de Xalapa antes de ir a probar suerte a Ciudad de México y convertirse en uno de los cartonistas más influyentes del país. Destaca también Rafael Freyre, “La Ranita”, nacido en el puerto de Veracruz, quien ilustró durante siete décadas la política, deportes y cultura en el ámbito nacional e internacional; su obra contribuyó a consolidar la caricatura como una expresión artística al exponer su trabajo en el Palacio de Bellas Artes.
Sin embargo, el máximo referente es Ernesto “El Chango” García Cabral, nacido en Huatusco y considerado uno de los más grandes dibujantes en la historia de México y el mundo.
Desde muy joven sobresalió por la fuerza de su crítica política, plasmada en caricaturas de personajes como Francisco I. Madero, Francisco Villa y Emiliano Zapata, además de otras figuras del poder de su época.
Su salida del país fue, en los hechos, un exilio disfrazado de beca para estudiar en París. Ahí quedó abandonado, sin apoyo económico tras los cambios políticos en México, circunstancia que, paradójicamente, le permitió entrar en contacto con las vanguardias europeas, en particular con el Art Déco, corriente de la que se convertiría en uno de sus principales exponentes en nuestro país.
La beca-exilio fue su segunda beca, la primera _esa sí bien intencionada_ le permitió salir de Huatusco a la Ciudad de México, cuando en 1907, mediante gestiones previas del alcalde de Huatusco (Joaquín Castro) y el gobernador de Veracruz, Teodoro A. Dehesa, se lo otorgó una beca para la Academia de San Carlos.
Vivió la época de oro del arte mexicano y mantuvo amistad con figuras como Cantinflas y Tin Tan, para quienes ilustró carteles cinematográficos. También compartió generación con Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Carlos Monsiváis relata que, al preguntar quién era el mejor dibujante de su tiempo, tanto Rivera como Orozco respondieron sin dudar: García Cabral.
Su figura está rodeada de anécdotas que alimentan su leyenda: murió dibujando frente a su restirador en 1968, ganó un concurso de tango en Argentina y poseía un extraordinario sentido del humor, reflejado tanto en su obra como en su vida cotidiana.
En la plaza principal de Huatusco se encuentra un busto dedicado al maestro, mirando de frente a Palacio y, a sus pies, reposan sus restos, un hecho poco inédito que refleja el profundo vínculo entre el artista y su tierra natal.
Este 8 de agosto se conmemoran 58 años de su fallecimiento. Su obra, sin embargo, conserva plena vigencia y sigue siendo una de las mayores aportaciones de Veracruz al arte mexicano y referente obligado de todos los géneros de la caricatura.
De ese icónico busto, existe una réplica fiel, ubicada en el parque Los Berros de Xalapa, frente a la calzada que lleva su propio nombre.
Cada año, caricaturistas veracruzanos realizan una ceremonia en honor al maestro de la línea; este año no será la excepción: La Sociedad Mexicana de Caricaturistas; el Taller García Cabral, dirigido por su hijo, Vicente; y la Secretaría de Gobierno del Estado de Veracruz, llevaran a cabo una Guardia de Honor ante el busto de Ernesto García Cabral. El acto protocolario se realizará a las 15:00 horas de este sábado 8 de agosto.