¡TUXPAN! TURISMO Y OBRA PÚBLICA A LA BAJA

julio 24, 2026
Soy enemigo de opinar desde el escritorio. Ante la percepción que existe desde el centro del estado de que Tuxpan está sumido en la violencia, decidimos viajar para corroborar —o desengañarnos— de lo que realmente ocurre en la llamada Ciudad de los Bellos Atardeceres.
Lo primero que encontramos fue una ciudad mucho más tranquila de lo que imaginábamos. Comercios abiertos con normalidad, familias paseando por las noches sobre el malecón, disfrutando de la impresionante vista del río y de una infraestructura que sigue luciendo: iluminación, bancas, barandales y balaustres a lo largo de los siete kilómetros que construyó Pozos Castro durante su administración. A esa obra peatonal se sumó el reencarpetado con concreto hidráulico del bulevar, que hoy permite recorrer la zona sin la preocupación permanente de caer en un bache.
También saltan a la vista las nuevas luminarias, un mejor servicio de agua potable y varias obras heredadas que todavía mantienen una buena imagen urbana. Pero justamente ahí aparece el contraste. Lo bueno de ayer termina exhibiendo lo poco de hoy. Habitantes consultados aseguran que la administración encabezada por Daniel Cortina prácticamente se ha limitado a tapar algunos baches, darle una manita de pintura a parques y jardines… y párenle de contar. Obra pública de peso, dicen, simplemente no existe. La inseguridad ha terminado por convertirse en una enorme cortina de humo que también esconde las deficiencias administrativas.
SÍ HAY DANIELISTAS
No todo son críticas. También encontramos ciudadanos satisfechos con un gobierno que califican de alegre y muy pachanguero. Destacan los bailes populares, el Carnaval y diversas actividades recreativas. Sin embargo, ese ánimo recibió un golpe importante con la cancelación de la tradicional Feria Ganadera, uno de los eventos con mayor arraigo en el municipio.
También hay quienes reconocen los trabajos de desazolve y limpieza de canales, aunque existe otro sector mucho más exigente que considera insuficientes esas acciones frente a las necesidades de una ciudad con el potencial económico y turístico de Tuxpan.
LOS GOLPES AL ÁREA PRODUCTIVA
Entre hoteleros, restauranteros y prestadores de servicios la preocupación es evidente. Coinciden en dos problemas que hoy golpean directamente la economía local.
El primero, aseguran, es la extorsión, un fenómeno que, dicen, ya permeó distintos sectores de la actividad económica.
El segundo tiene que ver con la imagen de inseguridad que proyecta la ciudad. Los hechos violentos ampliamente difundidos han provocado que disminuya la llegada de visitantes, especialmente el turismo de fin de semana proveniente del centro del país, precisamente el mercado que comenzaba a consolidarse y que impulsaba con fuerza la economía tuxpeña. En pocas palabras, sienten que Tuxpan perdió el hilo conductor que lo encaminaba a convertirse en la playa más atractiva para millones de visitantes del altiplano, por ser la mejor y más cercana.
Durante la charla con un empresario surgió una frase que resume buena parte del malestar:
—»¿Cómo quieren que el turista regrese si lo primero que hacen es echarle la grúa para sacarle unos pesos?»
Fuimos a verificarlo. En efecto, las grúas siguen haciendo de las suyas con los visitantes «despistados», llevándolos directo al corralón. Lo más pintoresco es la forma de resolver el problema: el asunto suele «arreglarse» ahí mismo, ya sea sobre la calle o dentro del corralón, con el agente de Tránsito “dueño” de la grúa… y asunto concluido. Aquí no pasó nada.
En resumen, encontramos un Tuxpan golpeado, sí, pero bastante menos de lo que se percibe desde otras regiones del estado y del país. Encontramos también una administración municipal a la que ya se le hizo bolas el engrudo y que comienza a verse rebasada por la magnitud de los problemas, pero que parece instalada en la cómoda zona de confort que representa no confrontar a quienes lastiman a sus ciudadanos. Da la impresión de que tampoco existe mucha prisa por salir de ahí.
El tema Tuxpan, sin duda, ya está sobre varias mesas de decisión. Las soluciones tendrán que llegar tarde o temprano. Porque si el gobierno municipal mantiene este ritmo, llegará el momento en que otros niveles de autoridad terminen haciendo la tarea que le corresponde al Ayuntamiento… y entonces la administración local quedará reducida a simple autoridad “de chocolate”.
Aunque, siendo sinceros… para algunos tuxpeños, ese momento ya llegó.
Columna exclusiva | El Democrata