
Chapopote llega a playas de la zona norte de Veracruz tras derrame de hidrocarburos
marzo 22, 2026
- Afecta la costa del Corredor Arrecifal del Golfo de México
Juan David Castilla. Xalapa, Ver.- A este 21 de marzo, el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México ha alcanzado dimensiones de desastre ambiental, extendiéndose a lo largo de 630 kilómetros de costa, desde la laguna de Tamiahua, en el norte de Veracruz, hasta Paraíso, Tabasco, sostuvo Loni Hensler, integrante de la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México y confirmó el arribo de chapopote en municipios como Tamiahua, Tuxpan y Cazones, lo que significa que la contaminación abarca ya casi la totalidad del Corredor Arrecifal del Suroeste.
Hasta el momento se contabilizan 51 sitios afectados, de los cuales 42 se localizan en territorio veracruzano. Esta crisis ocurre en un momento crítico, a escasas semanas de que inicie la temporada de anidación de cinco especies de tortugas marinas en peligro de extinción, y ya se reporta el hallazgo de fauna muerta, incluyendo tortugas, delfines, manatíes y aves playeras cubiertas de crudo.
La situación en las playas contradice las cifras oficiales emitidas por Pemex, que el pasado 19 de marzo reportó un avance del 85% en las labores de limpieza. Sin embargo, registros comunitarios indican que al menos 26 sitios afectados no han recibido atención alguna por parte de las autoridades, y en muchos otros, son los propios habitantes quienes realizan las tareas de retiro de material sin equipo de protección ni capacitación adecuada.
La preocupación se intensifica debido a que las acciones gubernamentales se han concentrado en zonas turísticas, dejando en el abandono ecosistemas vitales como la Laguna del Ostión, hábitat del mangle y del protegido cangrejo azul, y los 125 arrecifes coralinos y rocosos de los cuales dependen económicamente unas 16 mil familias pesqueras de la región.
Además del daño ecológico, existe una alerta por riesgos severos a la salud pública debido a la exposición a hidrocarburos aromáticos policíclicos, compuestos vinculados a efectos tóxicos, alteraciones hormonales y daños genéticos a largo plazo.
Las comunidades pesqueras, indígenas y afromexicanas se encuentran en una doble vulnerabilidad: por un lado, la exposición directa durante las limpiezas manuales y, por otro, la parálisis económica que sufren desde hace tres semanas al no poder pescar ni recibir turistas.
A pesar de la magnitud del evento, las autoridades federales aún no han aclarado el origen exacto del derrame; mientras algunas versiones apuntan a la fuga de un buque, investigadores no descartan que provenga de la zona de plataformas en la Sonda de Campeche, donde se reportó un incidente desde el pasado 20 de febrero.
Ante este panorama, organizaciones ambientalistas y comunidades han lanzado un llamado urgente para que se declare formalmente una zona de emergencia ambiental y se activen planes de remediación que incluyan la restauración de los ecosistemas a mediano plazo.
Exigen a la Secretaría de Energía y a la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) que suspendan temporalmente las actividades de exploración y explotación en la zona como medida precautoria, además de garantizar una indemnización real para el sector pesquero y turístico afectado.
La sociedad civil enfatiza que el Golfo de México no debe ser tratado como una «zona de sacrificio» para la industria petrolera, demandando transparencia total sobre las fuentes de contaminación y una transición energética que proteja el derecho humano a un ambiente sano y a la salud de los veracruzanos.