LAS NEGLIGENCIAS HISTÓRICAS LE PEGARON AL PATRIMONIO DE ESCULTURAS EN VERACRUZ

agosto 17, 2026

LOS NIÑOS “MIONES”

El Tlacuilo.- Durante décadas, la escultura de los niños pescadores daba la bienvenida a los visitantes que llegaban en autobús en al Puerto de Veracruz. La fuente fue instalada en 1969 para conmemorar los 450 años de la fundación de la Villa Rica de la Veracruz, y fue obra de Augusto Escobedo.

Ubicada en la glorieta del cruce de Díaz Mirón y la calle Tuero Molina, enfrente del ADO, durante 35 años “los Niños Miones” (como era su apodo popular) vieron llegar a miles de visitantes; hasta que en el último año de gobierno (2010) de Jon Rementería Sempé, le estorbaron y los cambió a la avenida Allende Norte. Ahí estuvo siendo vandalizada, primero los brazos de las figuras fueron robados y, entre 2021 y 2023, siendo presidenta municipal Patricia Lobeira, las estatuas de bronce de los niños fueron de plano substraídas por completo, dejando solamente las piedras de la fuente vacía, y eso porque no pudieron cargar con ellas.

La acción habla de delincuentes comunes robándose el bronce, pero también del desapego a la cultura por parte de quienes administraron el patrimonio del Ayuntamiento durante ese periodo; entiéndase Jon Rementería, Carolina Gudiño, Ramón Poo, Fernando Yunes y Patricia Lobeira. Esta negligencia es uno de sus innumerables irregularidades por las que no se les fincó ninguna responsabilidad.

ESCULTURA, SOMBRERO Y BASTÓN DE BENNY MORE

La estatua de bronce de Benny Moré, inaugurada el 24 de agosto de 2001 y ubicada en el callejón de La Lagunilla en el centro histórico del puerto de Veracruz, sufrió daños en julio de este año 2026, la obra del escultor cubano Herminio Escalona presentó huellas de un intento de robo, le quitaron los tornillos a la placa y doblaron su bastón. El sombrero de la escultura hace ya muchos años fue robado y no se repuso.

Sin embargo, a diferencia de las anteriores administraciones, en el actual Gobierno Municipal sí se tomaron medidas de prevención: después de los hechos se instalando cámaras de vigilancia y la Fiscalía llevó a cabo acertadas redadas en “empresas” chatarreras.

La buena noticia en el Puerto, es que la escultura de la fuente de Los Pescadores está siendo ya rescatada.

LOS VOLADORES

Otra escultura que ya está en el recuerdo es la de los Voladores, ubicada en Boca del Río, desafortunadamente ligada a un evento sangriento ya que el 20 de septiembre de 2011, durante el sexenio de Javier Duarte, en esa glorieta fueron tirados 35 cuerpos; sin embargo, eso no destruyó su mensaje de origen:

La escultura monumental del maestro Carlos Espino del Castillo (fallecido en 2019), fue inaugurada el 11 de septiembre del 2004 por el entonces gobernador Miguel Alemán Velasco, como parte de la visualización a la cultura Totonaca, recordemos que fue este mandatario quién dio inicio a la Cumbre Tajín, uno de nuestros mayores emblemas culturales desde aquel entonces.

Pero al alcalde Juan Manuel Unánue no le gustaron, así que, de manera arbitraria, bajo el pretexto de que estaba dañada y que su retiro sería de “manera temporal”, la escultura monumental de «Los Voladores de Papantla» fue retirada y etiquetada como basura en mayo de 2022, sin que ninguna autoridad, grupo cultural o sociedad civil reclamara algo.

EL COLOTERO

Como tercer botón de muestra citaremos a la escultura del Colotero, muy emblemática pero que jamás recibió obras de mantenimiento adecuadas, hasta que se vino abajo el 16 de diciembre de 2025, la escultura se derrumbó por su propio peso y se le atribuyó a que sufrió daños durante las inundaciones.

La escultura del recolector de naranjas de 15 metros de altura fue obra de Miguel Vargas Martínez y tardó dos años en levantarse; fue inaugurado en el 2004. Durante dos décadas se posicionó como el icono de Álamo Temapache, a tal grado que muchos pobladores lloraron su caída y que el Gobierno estatal se comprometió a repetirla fielmente.

No es por ser cizañoso, pero los expertos señalan que una escultura monumental de concreto, de alrededor de 15 metros de altura, no es cosa de construirla, inaugurarla y olvidarse de ella: requiere seguimiento y mantenimiento puntual para evitar que el deterioro termine convirtiéndose incluso en un problema de seguridad.

Especialistas recomiendan realizar inspecciones visuales cada seis o 12 meses para detectar grietas, desprendimientos, humedad, sales, oxidación del acero, piezas flojas o problemas en la base.

Cada tres años debe efectuarse una limpieza controlada, evitando procedimientos demasiado agresivos que puedan dañar el concreto. Y si aparecen fisuras o desprendimientos, no basta con echarles una «resanadita»: primero debe determinarse qué los está provocando y revisar si existe corrosión del acero de refuerzo.

Además, aproximadamente cada cinco años —o antes si aparecen daños— se recomienda una revisión especializada de la estructura, incluyendo estabilidad, verticalidad, cimentación, corrosión y condiciones generales del concreto… ¡Lo hicieron?

Porque una mole de concreto de 15 metros también envejece… y mientras más grande, más importante resulta no dejarla a su suerte.

Apunte: En Veracruz hay muchos monumentos históricos deteriorados aún, pero imagínese usted, si nadie prestaba atención al más emblemático: el Palacio de Gobierno ¿Cómo estarán los otros?

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