Lo que debes saber del nuevo registro obligatorio de telefonía en México

abril 11, 2026

Tienes hasta el 30 de junio de 2026 para vincular tu CURP e identificación a tu número, o te quedarás sin línea. Entre la promesa de frenar la extorsión y el temor histórico por la privacidad, esto es todo lo que está en juego.

A partir de este 2026, mantener una línea de telefonía móvil en México requiere más que solo recargar saldo o pagar un plan. Entró en vigor la nueva disposición gubernamental que obliga a todos los usuarios a vincular su Clave Única de Registro de Población (CURP) y su identidad física a su número celular.

Para millones de mexicanos, la medida revive una vieja pregunta: ¿estamos combatiendo el crimen o entregando nuestra privacidad al mejor postor ciberdelincuente?

El reloj está corriendo: ¿Cómo y cuándo registrarse?

El trámite, que arrancó oficialmente el 9 de enero de este año, es completamente gratuito y ofrece como fecha límite el 30 de junio de 2026 para las líneas ya existentes. Quienes no completen el proceso amanecerán el 1 de julio con sus líneas suspendidas, limitadas únicamente a contactar al 911.

Las operadoras telefónicas han habilitado dos modalidades principales:

  • Digital: Mediante un enlace seguro enviado por SMS, donde el usuario debe ingresar su CURP, subir fotografías de su identificación oficial (INE o pasaporte) y realizar una validación de vida (una selfie).
  • Presencial: Acudiendo directamente a los Centros de Atención a Clientes con los documentos en físico.

Cabe destacar que la normativa limita a 10 el número máximo de líneas que una persona física puede tener a su nombre.

El objetivo: Apagar los «chips» de la extorsión

Impulsada por la actual administración y regulada por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), la medida tiene un blanco claro: el anonimato.

Durante años, la facilidad para comprar chips desechables en cualquier tienda de conveniencia ha sido la principal herramienta para las redes de extorsión y secuestro virtual, muchas de las cuales operan desde el interior de los penales. El gobierno asegura que, al ponerle nombre, rostro y apellido a cada línea, estos delitos se reducirán drásticamente.

El fantasma de Tepito y el temor a las filtraciones

A pesar de las buenas intenciones, la desconfianza ciudadana es palpable y tiene justificación histórica. México ya ha intentado esto dos veces, con resultados desastrosos:

  1. El fracaso del RENAUT (2009): Durante el sexenio de Felipe Calderón, se obligó a vincular el celular con la CURP vía SMS. El sistema era tan frágil que la base de datos completa fue vulnerada.
  2. La inconstitucionalidad del PANAUT (2021): El gobierno de Andrés Manuel López Obrador intentó ir más allá, exigiendo datos biométricos (huellas e iris) para un padrón estatal. En 2022, la Suprema Corte lo canceló definitivamente por considerarlo un riesgo desproporcionado a la privacidad ciudadana.

A diferencia del PANAUT, el esquema de 2026 no concentra la información en una base de datos del gobierno. Son las propias empresas de telecomunicaciones (Telcel, AT&T, Movistar, etc.) las que resguardan las identificaciones y selfies bajo la ley de protección de datos personales.

Sin embargo, para los expertos en ciberseguridad, esto crea múltiples «puntos únicos de falla». Un ataque informático exitoso a cualquiera de estas empresas privadas no solo expondría números de teléfono, sino el paquete completo para el robo de identidad: nombre, CURP, rostro y documento oficial.

A escasos meses de la fecha límite, los mexicanos se enfrentan a un ultimátum: confiar sus datos más sensibles a sus compañías telefónicas o quedarse incomunicados en la era digital.