
Sepultan en San Lázaro reforma electoral del Sheinbaum
marzo 11, 2026
- Sin el apoyo de PT y Verde, la iniciativa fue desechada tras no lograrse la mayoría constitucional necesaria
Carlos Guzmán | Corresponsal CDMX.- La iniciativa de reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum fue rechazada este miércoles por el pleno de la Cámara de Diputados de México, luego de una votación que evidenció divisiones entre las fuerzas políticas representadas en San Lázaro.
Con 259 votos a favor, 239 en contra y una abstención, el dictamen no alcanzó la mayoría calificada requerida para modificar la Constitución, por lo que la propuesta quedó desechada en el recinto legislativo. La discusión se prolongó durante varias horas entre posicionamientos de la mayoría oficialista y los partidos de oposición.
La reforma electoral fue presentada por el Ejecutivo federal a finales de febrero y planteaba cambios a diversos artículos constitucionales en materia político-electoral, con el objetivo —según el gobierno— de reducir costos del sistema electoral y modificar la integración del Congreso y algunos mecanismos del proceso electoral. 
Entre los puntos centrales de la iniciativa se encontraban ajustes en el sistema de representación proporcional, modificaciones al financiamiento público de los partidos y cambios en la estructura del sistema electoral, así como la intención de disminuir el gasto en elecciones federales. 
Sin embargo, desde días previos a la votación ya se anticipaba un escenario complicado para su aprobación, debido a que Morena y sus aliados no contaban con los votos suficientes para alcanzar la mayoría calificada necesaria en reformas constitucionales. Además, partidos de oposición y algunos aliados expresaron reservas sobre la propuesta. 
Durante el debate legislativo, diputados del PAN, PRI y PRD señalaron que la iniciativa podría debilitar la autonomía del sistema electoral y favorecer al partido gobernante. En contraste, legisladores del bloque oficialista defendieron el proyecto al afirmar que buscaba modernizar las reglas electorales y reducir el gasto público en la organización de elecciones.
Incluso antes de la discusión en el pleno, legisladores del Partido del Trabajo habían anticipado que no respaldarían la propuesta en sus términos actuales, al considerar que algunos cambios representaban un retroceso en el sistema de representación política. 











