CASO ROXANA EN MEDIO DE LA POLVAREDA INFORMATIVA

junio 29, 2026

TELÉFONO DESCOMPUESTO

Los espacios vacíos de la comunicación suelen llenarse de rumores, y los rumores casi siempre desembocan en información equivocada. Ese ha sido el caso de la desaparición de la periodista de Nanchital, Roxana Guzmán Ramírez, donde las versiones extraoficiales han corrido mucho más rápido que la información oficial.

Desde el 2 de junio comenzaron a circular rumores de que la directora del portal Pulso Informativo del Sureste había sido privada de la libertad en su domicilio por un grupo armado. La confirmación tardó en llegar, pero el video de los hechos se difundió de inmediato.

Días después surgió otro rumor: que habían sido detenidos cuatro o seis presuntos implicados y que tres de ellos habrían sido liberados casi de inmediato, lo que muchos interpretaron como un revés para la Fiscalía. Sin embargo, esa información nunca fue confirmada ni desmentida oficialmente; «sino todo lo contrario», diría Cantinflas.

LA DE A DEVERAS

El pasado viernes volvieron los rumores sobre la captura de un presunto responsable, pero esta vez, afortunadamente, eran ciertos. La Fiscalía General del Estado confirmó la detención de José del Carmen «N», alias «Delta 7», presunto integrante de una célula delictiva; de una mujer relacionada con la desaparición de la comunicadora y de cuatro policías municipales de Ixhuatlán del Sureste.

Pero ni siquiera ese avance estuvo libre de desinformación. De manera irresponsable comenzó a difundirse que, junto con las detenciones, había sido localizado el cuerpo de una mujer. Muchos medios locales y nacionales dieron por hecho que se trataba de Roxana.

Fue la propia familia la que tuvo que pedir respeto a su dolor y aclarar que ninguna autoridad les había confirmado esa versión, además de reiterar su esperanza de que no fuera ella. Han transcurrido varios días y la Fiscalía sigue sin confirmar ni desmentir esa información; los restos continúan bajo análisis, pero despacito.

LOS POLIS DETENIDOS

Entre los detenidos aparecen cuatro policías municipales, aunque la Fiscalía no ha precisado en calidad de qué fueron asegurados. ¿Testigos?, ¿cómplices?, ¿probables responsables? La falta de información ha provocado que, socialmente, ya sean vistos como culpables.

Nuevamente fue la sociedad civil la que tuvo que salir al paso, los familiares de los detenidos salieron a equilibrar la balanza y exigieron una investigación a fondo, además de que no se les criminalice de manera anticipada, pues pareciera que en este caso se invierte el principio de presunción de inocencia: son culpables hasta que se demuestre lo contrario.

«Estamos bien preocupados porque los están acusando injustamente. Nosotros conocemos a nuestros familiares; son gente de trabajo. No sabemos de qué los acusan. No nos han permitido hablar con ellos y les cortaron la libertad», denunciaron.

También señalaron que «los traen como si fueran grandes delincuentes, cuando no es así».

Mientras tanto, del lado oficial, la Fiscalía General del Estado mantiene el mutis con el argumento de no “entorpecer” las investigaciones. Sin embargo, ante el vacío de información, son ellos mismos los que se ven impericios.

LA SORORIDAD DE CLAUDIA TELLO

En el servicio público no siempre resulta sencillo asumir una postura frente a hechos que conmocionan a la sociedad. Por ello cobra relevancia el mensaje que compartió la senadora con licencia y secretaria de Educación de Veracruz, Claudia Tello Espinosa, cuyo eje central fue una frase contundente: «Hoy la indignación recorre mi cuerpo con lo sucedido a la periodista Roxana».

En su publicación recordó el dolor que le provocó la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y sostuvo que la violencia contra las mujeres «debe repelerse siempre, desde el acto más pequeño al más grande». Insistió en que ningún acto de violencia tiene justificación y defendió a la educación como la herramienta más poderosa para combatirla.

Tello explicó que aceptó encabezar la Secretaría de Educación con el propósito de formar niñas, niños y jóvenes capaces de leer, escribir, pensar de manera crítica y tomar decisiones libres, evitando que sean víctimas de abusos o manipulaciones. También llamó a colocar por encima de las diferencias políticas, religiosas o partidistas valores como la empatía, la solidaridad, el respeto y el amor por los demás y por la naturaleza.

La funcionaria sostuvo que educar no consiste únicamente en impartir clases, sino en combatir la injusticia, la desigualdad y la exclusión desde las aulas, convencida de que una sociedad con mejores valores puede evitar que tragedias como la de Roxana vuelvan a repetirse.

Más allá de las lecturas políticas que puedan hacerse, el mensaje abre un espacio de reflexión sobre el papel de la educación en la construcción de una sociedad más humana.

Su publicación está acompañada por la emblemática Canción sin Miedo, convertida en un símbolo de denuncia contra la violencia hacia las mujeres, de donde retoma una frase que resume el espíritu de su pronunciamiento: «Y retiemble en sus centros la tierra al sororo rugir del amor».

El enfoque es el correcto. Más allá de las circunstancias que rodeen la desaparición de Roxana Guzmán, estamos frente a un hecho de violencia contra una mujer que merece sobre todo, sororidad.

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Columna exclusiva | El Demócrata