
Kershenobich anuncia modernización de tratamientos médicos
marzo 31, 2026
- Implica menos compra de claves de fármacos y sustituir las restantes por medicamentos de vanguardia
Carlos Guzmán | Corresponsal CDMX.- El Gobierno de México avanza en una transformación de fondo del sistema de abasto de medicamentos, con un eje claro: dejar de comprar fármacos de baja eficacia o con menor seguridad para concentrar el gasto público en tratamientos más efectivos, actualizados y con mejores resultados clínicos, informó el secretario de Salud, David Kershenobich.
El funcionario explicó que esta estrategia forma parte de los Protocolos Nacionales de Atención Médica, cuyo objetivo es homologar la atención en todo el país.
El cambio clave está en la modernización de la compra pública, que redefine qué medicamentos adquiere el Estado y bajo qué criterios.
El rediseño no consiste en comprar más, sino en comprar mejor.
Tras una revisión técnica con el sector salud y el Consejo de Salubridad General, se detectó que una proporción relevante del catálogo actual puede sustituirse por alternativas superiores.
• 21% de medicamentos en atención primaria pueden cambiarse por opciones más eficaces.
• 41% en atención hospitalaria tienen sustitutos más modernos.
• En pediatría, solo 9% requiere actualización, al estar ya alineado con buenas prácticas.
En términos prácticos, esto implica una depuración significativa del cuadro básico:
• Se eliminarán 66 claves en atención primaria.
• 680 claves en hospitales.
• 78 claves en pediatría.
Con ello, el catálogo nacional pasa de 2,753 a 1,929 claves, una reducción que busca evitar compras innecesarias y concentrar recursos en tratamientos que sí generan valor clínico.
Siguiendo criterios de la Organización Mundial de la Salud, el sistema clasifica los medicamentos en tres grupos:
1. Esenciales: indispensables, seguros y eficaces; deben estar disponibles en todo momento.
2. Complementarios: útiles en casos específicos, aunque con condiciones particulares de uso o costo-beneficio variable.
3. No esenciales: con menor eficacia o sin ventajas frente a alternativas actuales; serán sustituidos progresivamente.
El enfoque, subrayó Kershenobich, es dinámico: los tratamientos evolucionan con la evidencia científica, por lo que el listado se revisará cada año.
El rediseño tiene implicaciones directas en la operación del sistema de salud:
• Mayor capacidad resolutiva en el primer nivel, al contar con mejores medicamentos desde la consulta inicial.
• Mejores desenlaces clínicos en hospitales, al usar terapias más modernas.
• Reducción del riesgo de desabasto, al simplificar el catálogo y enfocar compras.
• Uso más eficiente del presupuesto, evitando gastar en fármacos sin valor agregado.
En síntesis, la estrategia apunta a un cambio estructural: pasar de un sistema que compra por inercia a uno que compra con base en evidencia clínica, con el objetivo de garantizar que los pacientes reciban “el tratamiento más adecuado, actualizado y disponible”, concluyó el secretario.











