El ejercicio, factor elemental para prevenir el cáncer

febrero 5, 2026

Con motivo del Día Internacional de la lucha contra el Cáncer (4 de febrero), el Sistema de Atención Integral a la Salud de la Universidad Veracruzana (SAISUV), presentó la conferencia “El papel del ejercicio físico en el tratamiento integral del cáncer”, impartida por Carlos Manuel Chacón Rodríguez, Maestro en Ciencias Aplicadas al Deporte, asignado a esta dependencia.

En su desglose de las circunstancias que favorecen la aparición del mal, el también doctor en Educación se enfocó en la “triada tóxica” –obesidad, sedentarismo y baja capacidad cardiorrespiratoria– que potencia las células cancerosas y cómo el músculo esquelético, a través de las mioquinas y el consumo de glucosa y lactato, combate la progresión tumoral.

Comentó que el cáncer, aunque en un pequeño porcentaje es hereditario, se potencia por los elementos mencionados ya que la obesidad provoca inflamación crónica y alteraciones metabólicas, circulatorias, musculares y en la masa grasa corporal.

El sedentarismo, común en trabajos de oficina y en el ámbito académico, altera los sistemas circulatorio y muscular, así como la densidad mineral ósea. La baja capacidad cardiorrespiratoria que se manifiesta como fatiga al realizar esfuerzos mínimos, también fortalece las células cancerígenas.

Contra la “tríada tóxica”, el ejercicio funciona como fisiología aplicada
Contra la “tríada tóxica”, el ejercicio funciona como fisiología aplicada

Ilustró el desarrollo de las células cancerosas que nacen, crecen y, a diferencia de las células sanas que mueren después de reproducirse, éstas se reproducen sin control hasta formar tumores malignos que pueden hacer metástasis.

El efecto Warburg, descubierto por Otto Warburg, describe cómo las células cancerosas consumen entre el 47% y el 70 % de glucosa, en comparación con el 2% al 18% de los tejidos normales.

“Esta glucosa es su alimento principal”, indicó. Además, las células cancerosas producen lactato, un químico que genera angiogénesis (nuevos vasos sanguíneos deteriorados que recubren el tumor) y activa oncogenes que promueven la adicción a la glucosa y la reproducción celular rápida. Y añadió: “El lactato también crea un ambiente ácido y nuboso alrededor del tumor, dificultando el acceso del sistema inmune”.

Cáncer, vocablo genérico que aplica a más de 200 distintas enfermedades
Cáncer, vocablo genérico que aplica a más de 200 distintas enfermedades

El ejercicio físico es como una medicina que modifica el entorno celular, ayudando en la prevención, tratamiento y recuperación. El músculo esquelético, órgano a menudo descuidado, es clave en esta lucha. “Un músculo bien desarrollado y entrenado consume grandes cantidades de glucosa, privando a las células cancerosas de su alimento”, señaló.

“Recicla el lactato producido por el tumor, reduciendo su combustible. El ejercicio también normaliza los vasos sanguíneos deteriorados por el lactato, haciéndolos más maduros y menos permeables, lo que facilita que las células del sistema inmune ataquen el tumor.

El músculo esquelético libera mioquinas que combaten las células cancerosas. El ejercicio de alta intensidad produce lactato que, a diferencia del lactato tumoral, fortalece el sistema inmunológico reclutando células “natural killer” y células T, que tienen memoria y pueden atacar células cancerosas de manera más efectiva.

Los beneficios estimulantes y fortalecedores del ejercicio en “zona dos”
Los beneficios estimulantes y fortalecedores del ejercicio en “zona dos”

El ejercicio moderado estimula la biogénesis mitocondrial, creando nuevas mitocondrias que combaten la disfunción mitocondrial en las células cancerosas. También potencia la quimioterapia, radioterapia y cirugía, al mejorar la biología interna, la inmunidad, la perfusión y el metabolismo. Y mencionó: “Un buen nivel de fuerza muscular y volumen máximo de oxígeno puede disminuir la mortalidad en personas con cáncer de colon y mama entre un 31 y un 46 por ciento”. Así entonces, el ejercicio es la mejor barrera metabólica contra la progresión tumoral, pero debe ser prescrito y supervisado por profesionales.

Por lo que respecta al sedentarismo, comentó que se trata de una patología que altera el organismo; el movimiento es el mejor antídoto, incluso con “snacks”, ráfagas cortas de actividad física a lo largo del día. La medicina oncológica moderna no solo trata la patología, sino que moviliza un equipo multidisciplinar en que la ciencia médica cura, la nutrición fortalece y el ejercicio devuelve la salud y el control de vida.