
Alertan por impacto de derrame petrolero en 933 kilómetros de costa
abril 1, 2026
Juan David Castilla/Xalapa. La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México, integrada por científicos, pescadores y organizaciones civiles, advirtió que el desastre socioambiental por el vertido de hidrocarburos se ha extendido ya a lo largo de 933 kilómetros de litoral.
Durante un webinar de actualización, Loni Hensler, integrante de la Red, confirmó que las manchas de petróleo han alcanzado la Playa La Pesca en Soto La Marina, Tamaulipas, sumándose a las afectaciones previas que abarcan desde Paraíso, Tabasco, hasta la totalidad de la costa veracruzana.
A través de un monitoreo comunitario que documenta 96 sitios con presencia de chapopote, la alianza señaló que la contingencia sigue fuera de control tras seis semanas de haber iniciado, evidenciando la falta de protocolos efectivos de mitigación por parte de las autoridades federales.
La evidencia científica presentada por el Dr. Alejandro Espinoza Tenorio, investigador de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), contradice la narrativa oficial emitida el pasado 26 de marzo. Mediante el Sistema de Detección y Monitoreo de Hidrocarburos Marinos (SIDEMHMA), se identificaron anomalías asociadas a petróleo desde el 8 de febrero frente a las costas de Campeche, con una concentración crítica cerca del campo Abkatún el día 13.
Estos datos satelitales indican que es altamente improbable que el crudo provenga de chapopoteras naturales en Cantarell o de un buque no identificado en Coatzacoalcos, como sugirieron la SEMAR y la SEMARNAT, apuntando en cambio a un origen vinculado directamente a la infraestructura petrolera de la región.
El impacto del derrame trasciende el daño estético en las playas, representando un grave riesgo ecotoxicológico para especies en peligro de extinción como el manatí y cinco tipos de tortugas marinas.
El Doctor Hugo F. Olivares Rubio, del Instituto de Ciencias del Mar de la UNAM, alertó que los compuestos del hidrocarburo pueden persistir años en los sedimentos y la biota, además de advertir sobre la toxicidad de los dispersantes químicos que las autoridades podrían estar utilizando, los cuales facilitan la ingesta de residuos por la fauna.
En comunidades como Pajapan, los habitantes ya reportan problemas gastrointestinales por el consumo de productos posiblemente contaminados, lo que se suma a un colapso en la venta de pescado y una drástica disminución de la actividad turística en zonas de manglares y arrecifes.
Ante lo que califican como una respuesta institucional insuficiente y opaca, la Red Corredor Arrecifal formuló un pliego de exigencias urgentes que incluye la suspensión inmediata de actividades de exploración y explotación en el área como medida precautoria, conforme a la Ley del Sector de Hidrocarburos.
Asimismo, demandan la realización de estudios de toxicidad en organismos de importancia pesquera, la transparencia total sobre el uso de dispersantes y una indemnización real para las comunidades indígenas, afromexicanas y pesqueras afectadas.
De los sitios registrados por la Red, 54 permanecen sin atención y solo ocho han sido intervenidos por Pemex, lo que refleja una desatención sistemática hacia las comunidades que históricamente han sido guardianas de estos ecosistemas.
La Red hizo un llamado enérgico a la sociedad civil y a los colectivos locales para sumarse a las brigadas de limpieza equipadas adecuadamente y a participar en la gran jornada de movilizaciones programada para el próximo 5 de abril en todas las regiones afectadas.
El objetivo de esta acción colectiva es exigir que el mar sea reconocido como un espacio de vida y no como una «zona de sacrificio» para la industria extractiva. Mientras el hidrocarburo sigue arribando a las costas y se detectan nuevas manchas cerca del Faro de Santiaguillo, la exigencia de las comunidades es clara: conocer la verdad sobre el origen del derrame, reparación integral del daño y la implementación de zonas de salvaguarda que garanticen el derecho humano a un medio ambiente sano en el Golfo de México.











