Jornada Continental contra el Fracking: La Asamblea del Trueno alza la voz desde el Totonacapan

octubre 12, 2026

Juan David Castilla/Xalapa. La “Asamblea del Trueno”, proceso comunitario en defensa del territorio del Totonacapan con sede en Papantla, al norte de Veracruz, unió su voz y esfuerzos a las movilizaciones continentales para exigir el alto a la fracturación hidráulica para la extracción de hidrocarburos.

A través de una postura en favor de la vida y el territorio, las comunidades indígenas y locales denunciaron la permanencia de esta técnica extractiva y el incumplimiento de promesas de bienestar y desarrollo para la región.

En el marco de la Jornada Continental contra el fracking, lanzaron consignas como “Protejamos la vida desde la raíz” y los integrantes del movimiento visibilizaron los estragos directos que sufren los ecosistemas del norte de Veracruz.

A través de imágenes que documentan fugas, derrames de petróleo no remediados sobre suelo fértil y ductos en deterioro, la asamblea cuestionó los discursos oficiales de modernización.

“Nos prometieron traer desarrollo a nuestras comunidades, ¿pero a esto huele el progreso?”.

El movimiento popular en el Totonacapan, que cuenta con el respaldo de agrupaciones como la Alianza Mexicana Contra el Fracking, denuncia que la técnica de extracción de hidrocarburos representa una amenaza latente para el agua, el suelo y las formas tradicionales de vida de los pueblos originarios.

De acuerdo con datos oficiales de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) y análisis difundidos por la Alianza Mexicana Contra el Fracking y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), la situación en el norte de la entidad es alarmante.

En el municipio de Papantla se registra que en el 56.8% de los pozos petroleros se ha empleado la técnica de fracturación hidráulica. Desde 1996, Pemex ha fracturado 1,168 pozos tan solo en este territorio.

A nivel nacional se han contabilizado cerca de 7,879 pozos fracturados, colocándose la región norte de Veracruz, junto con Poza Rica y la Cuenca de Tampico-Misantla, como uno de los epicentros de mayor impacto por el uso de este método.

Cada pozo sometido a esta práctica requiere millones de litros de agua mezclados con aditivos químicos nocivos, lo que compromete gravemente los mantos acuíferos del río Tecolutla y sus afluentes, además de generar pasivos ambientales permanentes como piscinas de desecho a cielo abierto y fugas persistentes de hidrocarburos.

Frente a este escenario de afectación socioambiental, la Asamblea del Trueno y diversas organizaciones sociocomunitarias reafirmaron su compromiso de seguir protegiendo los territorios indígenas totonacos y exigieron la prohibición legal y definitiva del fracking en México.