CAE ENTRE POLITIQUERÍAS Y SUSTRACCIÓN DE MEDICAMENTOS

septiembre 18, 2026
PIENSA MAL Y Acertarás
El Tlacuilo. – En torno a las “inconformidades” de residentes y personal del Centro de Alta Especialidad Dr. Rafael Lucio, surgen desde la mesa de trabajo tesis que por incómodas que resulten, también merecen ser revisadas.
La primera tiene que ver con la posible politización de las protestas. Al consultar a trabajadores del propio hospital que no forman parte del movimiento surgieron versiones que apuntan como promotores a médicos identificados plenamente con el PAN, quienes actualmente ocupan distintas áreas operativas, todos son de base y muchos de ellos fueron basificados durante la administración de Miguel Ángel Yunes Linares.
Incluso, entre el personal se señala que algunos de los residentes que protagonizaron el ríspido encuentro con Roberto Ramos Alor serían familiares de médicos vinculados políticamente con el panismo.¿Eso invalida una protesta? No. Pero tampoco vuelve irrelevante preguntarse qué intereses existen alrededor y hasta dónde un reclamo legítimo puede terminar convertido en instrumento político.
CAE, INVESTIGADO POR MEDICAMENTOS SUSTRAIDOS
El segundo asunto es todavía más delicado: los medicamentos.
Existe una contradicción difícil de ignorar. Mientras desde algunas unidades médicas se denuncia desabasto, en contraparte es visible el movimiento constante de vehículos estatales y federales destinados a la distribución de insumos.
Además, hemos corroborado que la recepción cotidiana de insumos en instalaciones de IMSS-Bienestar es permanente y que son dispersados; por otra parte, existe abasto suficiente de medicamentos en las bodegas de almacenamiento en Xalapa, mismos que son repartidos mediante rutas de las camionetitas de la Salud.
Entonces la pregunta es inevitable: si el medicamento está, ¿en qué punto de la cadena deja de llegar al paciente?Existen dos posibilidades que necesariamente tendrían que investigarse: fallas o bloqueos internos en la distribución dentro de determinadas unidades, o bien la eventual sustracción irregular de medicamentos.
Y el asunto ya habría brincado de los pasillos hospitalarios a escritorios de niveles superiores.Ha trascendido que autoridades de IMSS-Bienestar y del sector Salud habrían recibido reportes relacionados con posibles irregularidades en el manejo y sustracción de medicamentos, por lo que existirían ya instrucciones desde el altiplano para investigar lo que ocurre dentro de determinadas unidades.
Es decir: aquello que parecía una simple sospecha comienza a convertirse en una línea de investigación que las autoridades tendrán que transparentar.
LO QUE SE DICE AL INTERIOR DEL CAE
Dentro del propio CAE también circulan historias poco edificantes sobre algunos de los, “residentes de cristal”. Personal del hospital refiere episodios de prepotencia y malos tratos hacia trabajadores de áreas auxiliares de intendencia.
Uno de los asuntos relatados corresponde a un residente que presuntamente increpó y levantó la voz a una trabajadora encargada de labores de limpieza, el incidente tuvo que ser tratado en las oficinas administrativas, nos dijeron.Pero existe otro señalamiento que merece mayor atención.
Trabajadores aseguran que algunos residentes acostumbran resguardar medicamentos dentro de sus casilleros. Puede existir una explicación perfectamente médica o administrativa: quizá buscan garantizar dosis para sus pacientes o tener disponibilidad inmediata ante una emergencia.
El problema es que, cuando acusan de una crisis por desabasto, cualquier manejo de medicamentos fuera de los canales ordinarios genera sospechas.Como dice la sabiduría popular: no hagas cosas buenas que parezcan malas.
LOS ANTECEDENTES.
Hasta ahora no existe claridad pública sobre cuánto medicamento entra, quién lo recibe, cómo se distribuye, cuánto termina efectivamente en farmacia y qué ocurre con las piezas que, por alguna razón, abandonan esa cadena.
Hay además un dato que vuelve todavía más interesante el asunto: se habla de una revisión interna que se llevó a cabo antes del conocido encontronazo y de las posteriores protestas.Y ahí aparece otra pregunta incómoda.
Si la investigación ya venía caminando antes del escándalo, ¿la protesta tiene únicamente como origen el desabasto o alguien podría estar intentando “curarse en salud”?
Sería todavía más delicado que, entre quienes hoy encabezan las inconformidades, pudiera aparecer posteriormente alguna persona relacionada con irregularidades en el manejo de las medicinas. En ese escenario resultaría muy cómodo presentar cualquier investigación administrativa o penal como una “persecución política”.
POR ESO CONVIENE INVESTIGAR TODO.
Que se revise si existe desabasto real, quién está fallando en la distribución, quién recibe los medicamentos, quién los entrega, quién los almacena y, sobre todo, dónde terminan.
Porque si las medicinas están llegando a Veracruz, pero no están llegando a los pacientes, alguien tendrá que explicar en qué parte del camino de las bodegas al paciente, se desaparecen.Pero bueno, esa solamente es mi humilde opinión.