Olas de calor récord e incendios devastan el hemisferio sur en inicio de 2026

febrero 13, 2026

Redacción.- El hemisferio sur enfrenta un inicio de 2026 marcado por olas de calor históricas e incendios forestales de gran magnitud, en un contexto de aumento sostenido de la temperatura global que ya roza los 1.47 °C por encima de los niveles preindustriales, según organismos climáticos internacionales.

En Chile, la actual temporada de incendios ha dejado más de 75 focos activos en distintas regiones del centro y sur del país, con decenas de miles de evacuados y miles de hectáreas consumidas por el fuego. Autoridades han advertido que la combinación de sequía prolongada, temperaturas extremas y fuertes vientos ha complicado las labores de control.

En la Patagonia de Argentina, incendios forestales han afectado áreas protegidas como el Parque Nacional Los Alerces, poniendo en riesgo bosques milenarios y comunidades rurales. Especialistas señalan que las condiciones extremas que alimentaron estos siniestros fueron hasta tres veces más probables debido al calentamiento global inducido por actividades humanas.

Mientras tanto, en Australia, varias regiones del sur registraron temperaturas superiores a los 40 °C, elevando el riesgo de incendios y activando alertas de emergencia. En Sudáfrica, autoridades meteorológicas también reportaron máximas inusuales para la temporada, junto con focos de incendios en zonas de vegetación seca.

Temperatura global en niveles críticos

De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial, enero de 2026 se ubicó entre los meses más cálidos jamás registrados, consolidando una tendencia de extremos climáticos cada vez más frecuentes e intensos.

El planeta se encuentra peligrosamente cerca del límite de 1.5 °C establecido en el Acuerdo de París, umbral que científicos consideran clave para evitar impactos irreversibles en ecosistemas y sistemas productivos.

Impacto humano y presión política

Además de las pérdidas ambientales, las olas de calor han incrementado riesgos sanitarios como golpes de calor y enfermedades respiratorias por la exposición prolongada al humo. Sectores agrícolas también reportan afectaciones en cultivos y ganado, lo que podría traducirse en presiones inflacionarias en mercados internacionales.

Expertos advierten que estos eventos no son aislados, sino parte de un patrón estructural asociado al cambio climático. La recurrencia de incendios extremos y temperaturas récord aumenta la presión sobre gobiernos para acelerar políticas de mitigación, transición energética y adaptación ante desastres.

El inicio de 2026 confirma así una tendencia que preocupa a la comunidad científica: los eventos extremos están dejando de ser excepcionales para convertirse en una nueva normalidad climática.