Insuficiencia venosa crónica, tema de salud cardiovascular

febrero 10, 2026
La insuficiencia venosa crónica es una enfermedad altamente prevalente y, a menudo, subestimada, que afecta al sistema venoso e impide el adecuado retorno de la sangre hacia el corazón, principalmente desde las extremidades inferiores. No tiene cura, pero un tratamiento oportuno puede reducir el impacto negativo, tanto en la salud como en la vida cotidiana.
Eduardo Escribano Soriano, médico general adscrito al Sistema de Atención Integral a la Salud de la Universidad Veracruzana (SAISUV), región Xalapa, impartió una sesión educativa –vía Zoom– con el objetivo de sensibilizar a la comunidad universitaria sobre la importancia de la prevención y el autocuidado de dicho padecimiento que, de no atenderse, puede ocasionar graves consecuencias.
“Es una enfermedad demasiado prevalente en nuestro entorno y, sin embargo, muy normalizada en nuestra comunidad”, advirtió el médico.
Entre los factores de riesgo están la genética, la edad, el embarazo, el sedentarismo, entre otros
Escribano Soriano detalló que esta condición se origina por alteraciones en la pared de las venas y en sus válvulas, lo que provoca reflujo sanguíneo, acumulación de sangre y aumento de la presión venosa; alteraciones que pueden derivar en síntomas como pesadez, calambres, hormigueo, dolor e hinchazón de las piernas, especialmente hacia el final del día.
Subrayó que la insuficiencia venosa no debe considerarse únicamente un problema estético, dado que puede evolucionar a complicaciones graves: “Es un problema de salud cardiovascular que puede generar trombosis, úlceras e incluso eventos potencialmente mortales”, destacó.
Durante esta sesión se abordaron los principales factores de riesgo asociados a esta enfermedad, entre ellos la predisposición genética, la edad, el embarazo, el sedentarismo, permanecer largos periodos de pie o sentado, el sobrepeso, el uso de terapias hormonales y las altas temperaturas. Aunque algunos factores no son modificables, existen múltiples acciones que pueden reducir la progresión del padecimiento.
La insuficiencia venosa puede controlarse con un manejo adecuado y cambios en el estilo de vida
En este sentido, hizo énfasis en las llamadas medidas de higiene de piernas, que incluyen la actividad física regular, la elevación de las piernas, el uso adecuado de medias de compresión, la hidratación de la piel, el uso de calzado cómodo y la aplicación de agua fría en las extremidades inferiores.
“La actividad física es fundamental, porque el músculo funciona como una bomba que ayuda al retorno venoso”, subrayó Eduardo Escribano.
También resaltó la importancia del diagnóstico oportuno que, en muchos casos, puede hacerse mediante la exploración clínica y la identificación de signos tempranos, como venitas visibles, cambios en la piel o inflamación persistente, para evitar la progresión y mejorar la calidad de vida de las personas.
Por último, el especialista reiteró que es una enfermedad que no tiene cura, pero sí puede controlarse con un manejo adecuado y cambios en el estilo de vida.
“El tratamiento temprano tiene un buen pronóstico y reduce el impacto negativo tanto en la salud como en la vida cotidiana de quienes la padecen”, concluyó.

