19Diciembre2014

Tradiciones sangrientas

Cuando las tradiciones no se cultivan dejando consciencia de su significado, -entonces ante la ignorancia-, aflora la barbarie.

Hasta hace muchos años, los tradicionales festejos del dos de febrero, -dedicados a la Virgen de la Candelaria-, en Tlacotalpan, Veracruz, tenían un gran significado.

Parece ser que los hombres de campo de esa región hace muchos años enriquecían las festividades en honor de la Virgen exhibiendo sus habilidades charras.

El "embalse de toros" era parte de la tradición en la que los hombres a caballo mostraban sus habilidades en el control del ganado. Hoy esta tradición muy mexicana ha sido desvirtuada.

El embalse da inicio a las festividades el día primero de febrero. Seis toros de raza cebú son alcoholizados para poder ser transportados por el rio Papaloapan con el cuerpo sumergido, -presumiblemente nadando- y la cabeza amarrada a la piragua que llevará a cada uno de ellos a la otra orilla, donde está la parte urbana de Tlacotalpan.

Cabe aclarar que a diferencia de las festividades de San Fermín, -que se desarrollan en la ciudad de Pamplona, España-, donde los toros que recorren las angostas calles de la ciudad ante la presencia de una multitud, son toros bravos, de lidia y quien quiera enfrentarlos sabe que corre peligro-, los que se sueltan en Tlacotalpan -y en la mayoría de los pueblos de México donde hay festividades con toros-, son animales mansos, de pastoreo.

Lo criticable es que la multitud enardecida que enfrenta a los toros mansos durante las festividades de la Virgen de la Candelaria los molesta, los golpea con palos y hasta hiere por pura diversión. Los hacen sufrir hasta que quedan profundamente heridos.

Si la tauromaquia no es justificable, golpear a un animal indefenso es una cobardía indescriptible. El torero por lo menos se enfrenta a un toro bravo y pone su vida en riesgo. Muchos toreros han muerto después de haber sido embestidos por un toro al que intentaban hacer una faena.

No es justificable el sufrimiento de un toro de lidia ni siquiera frente al argumento del planteamiento artístico que significa burlar al animal de frente y hacerlo de modo estético. Sin embargo, para hacerlo se requiere talento y mucho esfuerzo.

En contraste, quienes golpearon a algún toro en Tlacotalpan, simplemente exhibieron su sadismo desde la posición cómoda de quien agrede a un ser vulnerable y en desventaja. Significa sacar su agresividad reprimida y externarla en el animal indefenso.

La muerte de uno de los toros, -ahogado durante el embalse-, muestra la crueldad a la que son sometidos estos animales.

Esta violencia es imperdonable pues es una apología del salvajismo que no hace honor al espíritu de esta bellísima ciudad de gran tradición cultural, cuna de importantes pintores como Salvador Ferrando, Alberto Fuster, Ignacio Canela y Humberto Aguirre Tinoco por citar solo a algunos, y poetas como Rafaela Murillo, literatos como Rafael Figueroa Hernández, Diego López Vergara y Cayetano Rodríguez Beltrán, decimistas entre los que se cuenta Guillermo Cházaro Lagos, e intelectuales prestigiados como Gonzalo Aguirre Beltrán.

No podemos olvidar que Agustín Lara se decía originario de esta ciudad y si no lo fue por razón de su nacimiento, esta ciudad lo fue por propia voluntad de él.

Ciudad de una extensa gastronomía de gran riqueza, entre otras muchas aportaciones que tiene.

En 1988 Asociación Pro-Vida Animal (Aprova) y Proceso Verde pidieron a la presidencia de la república y al gobierno del Estado de Veracruz suspender el festejo taurino de la fiesta de La Candelaria.

Desde 1993, observadores internacionales de España, Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña. documentaron el trato a los toros y crearon una campaña internacional.

Hace varios años 38 importantes intelectuales solicitaron al gobierno de Estado de Veracruz reconsiderar la participación de los animales en estas festividades. Se contaban en este grupo los escritores y artistas plásticos Sergio Pitol, Germán Dehesa, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis y Emilio Carballido, José Luis Cuevas, Iván Restrepo, Leticia Tarragó, David Antón, Fernando Vallejo, Homero Aridjis, Hiroyuki Okumura, Rocí¬o Sagaón y Rodolfo Sánchez Vega, entre otros.

Es urgente que tanto el ayuntamiento de esta ciudad, -como el gobierno del Estado de Veracruz- prohíban esta práctica bárbara estimulada por la venta sin control de bebidas alcohólicas, antes de que las muestras de repudio aumenten y ensucien la imagen de esta festividad religiosa de larga tradición, e incluso hasta la imagen de la misma ciudad.

COMENTARIO AL MARGEN

1.- Es alarmante el ritmo en que se incrementa el número de poblaciones donde se forman policías comunitarias para protegerse de los delincuentes. Muchos alcaldes ven con beneplácito la formación de este movimiento formado por ciudadanos hartos de las agresiones de la delincuencia.

El gobernador del Estado de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, abiertamente les apoya.

Es importante entender el fondo de este fenómeno social.

No sólo es el hartazgo ciudadano por la incompetencia de los cuerpos policiacos, sino más preocupante es la desconfianza que se tiene porque muchos policías son cómplices de los agresores y la mayoría de los uniformados les tiene miedo.

Ésto representa una crisis en el sistema policiaco que no se puede minimizar porque va en aumento el número de poblados dispuestos a defenderse por sus propios medios, lo cual equivale a una policía paralela, al margen de la ley, que incluso juzga a los delincuentes bajo el sistema de usos y costumbres.

Es necesario replantear de forma integral la honorabilidad del sistema de impartición de justicia.

2.- El caso Cassez sigue siendo una herida sangrante para la mayoría de los mexicanos, -ofendidos por el recibimiento festivo en calidad de heroína de esta mujer en su propio país-, pero lo más grave es que constituye un grave precedente jurídico propiciado por la SCJN, pues ya se están recibiendo amparos de muchísimos reclusos alegando haber sido maltratados durante su detención y exigiendo su libertad. ¿Cómo se evitará que los auténticos delincuentes con poder económico no salgan libres?.

 

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